Tres historias, tres peleas contra el destino, bajo la lluvia

 
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El polo y la vida le han ganado al destino, podría titularse esta historia. O al menos le siguen ofreciendo resistencia. Una tarde de lluvia, las riendas se resbalan entre las manos, el taco no puede ser sujetado como se desea, los caballos pegan una patinada de más, rodadas; choque por mal cálculo y Miguel Novillo Astrada termina fuera de combate, con el hombro maltrecho. Recuerdo que el año pasado se perdió Palermo por un desgarro producido el día anterior al debut. Sigue de racha el cerebro de La Aguada.Pero nada cambia la esencia del pensamiento. Se lo ve disfrutar, casi a los 40, a Nachi Heguy, tetracampeón con Chapa II, batallador de siempre, a veces con excesos, pero siempre dejando la piel en la cancha. Alguien que se hizo hombre dentro y fuera de la cancha librando una batalla personal desde chico contra la diabetes. Nada lo frenó. Llegó a 10 goles, ganó acá y afuera, no tuvo los mejores caballos, pero rara vez pasó inadvertido. Ahora defiende los colores de La Natividad.Se lo ve también a Javo Novillo Astrada, hombre de fe como pocos, a quien una noche le tiraron una bomba encima. Le hablaron de un tumor. No sabía cómo manejarlo. Esa misma noche, hablando con su mujer, con su compañera, resolvieron enfrentar la adversidad, lejos de rendirse. Sin enloquecer. Con coraje. El apoyo de toda una familia y las convicciones propias lo catapultaron ahí, al medio del ruedo, hoy con la camiseta 2 de La Aguada, ligando algún...

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