La Historia prisionera de la Política –Parte I-

Autor:José Arnaldo Gómez
RESUMEN

Rescato un artículo publicado en la revista Humor Nº 5, página 29 de 1982, escrito por Jaime Emma (abogado y ajedrecista)

 
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Rescato un artículo publicado en la revista Humor Nº 5, página 29 de 1982, escrito por Jaime Emma (abogado y ajedrecista), sobre un período poco difundido (cuando no oculto) de nuestro pasado. En su nota de hace 26 años iremos "viendo" el porqué recién ahora -con estudios revisionistas- se empieza a citar en textos escolares a Andrés Guacurarí y Artigas.

Tal el caso de "Activa. Ciencias Sociales Etica y Ciudadana" de editorial Puerto de Palos. Sin dudas hay otra historia. Creo que se la debe rescatar y profundizar íntegramente, así al menos, el ciudadano no escuchará sólo una historia, visualizaremos entonces, sobre quien recayó la defensa de nuestros territorios (Laguna Caracará) hoy el Iberá incluida). En rápido "pantallazo" debemos recordar que la apetencia del ávido invasor esclavista portugués era quedarse con los territorios mesopotámicos hasta el río Paraná, para luego deslizarse hacia el sur llegando a Buenos Aires donde sus amos, los ingleses ya habían sido derrotados dos veces.

Es lamentable comprobar, una vez más cómo "la historia es prisionera de la política". Pero indudablemente fue Andresito y sus legiones del Ejército Guaraní Misionero, quienes lo impidieron bajo las directivas de José Gervasio Artigas, el más republicano de nuestros próceres en el decir de Juan Bautista Alberdi.

Jesuitas descolgados e indios subversivos

La represa de Itaipú anegó tierras de paz conquistadas para nuestra civilización gracias al sacrificio y la constancia de los padres misioneros enviados por la Compañía de Jesús. Estos en vez de someter a los guaraníes por la fuerza, como lo intentó sin éxito Hernandarias, aceptaron y respetaron las viejas organizaciones indígenas, sus caciques, sus asambleas, sus jerarquías espirituales, la propiedad colectiva de la tierra, (Taba-mbae).

Esta trama de relaciones sociales fue enriquecida con nuevas técnicas productivas, nuevas manifestaciones culturales y puestas bajo la fe católica. Ello implicaba reconocer en el "indio" su condición humana y considerarlo Hijo de Dios, razón por la cual muchas veces los padres jesuitas debieron ponerse al frente de las milicias guaraníes que desde 1631 se encargaron de defender a sus pueblos contra las malocas (malones), de bandeirantes que periódicamente se lanzaban sobre los indígenas sin más propósito que el capturar esclavos para las "plantaçoes y fazendas" portuguesas. Estas incursiones y...

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