Historia de un libro sobre los nazis de Bariloche: El pintor de la Suiza Argentina

AutorEsteban Buch
Páginas154-173
Revista de Estudios sobre Genocidio. Año 12, volumen 16, Buenos Aires, diciembre de 2021, ISSN-e 2362-3985
Historia de un libro sobre los nazis
de Bariloche: El pintor de la Suiza argentina1
Esteban Buch
1 Una primera versión de este artículo fue publicada en francés en la revista Incidence, num. 15. Agradecemos la
autorización para su publicación en castellano.
2 Esteban Buch, El pintor de la Suiza argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1991.
3 https://en.wikipedia.org/wiki/Erich_Priebke.
4 https://www.youtube.com/watch?v=-3hsI3AUs88.
5ABC llegó a Priebke por un libro de Buch”, Río Negro, 27 septiembre 2012.
A la memoria de Siegfried Buch
Buk 24 de abril de 1905 – Auschwitz,
14 de septiembre de 1942
Escribí El pintor de la Suiza argentina e n
1990 en Bariloche, la ciudad turística del
norte de la Patagonia argentina donde cre-
cí entre lagos y montañas.
2
El libro fue pu-
blicado a cuenta de autor en Buenos Aires
por Editorial Sudamericana en 1991, cuan-
do yo ya me había ido a estudiar a París.
Aun si aquella edición de mil ejemplares
se agotó hace mucho tiempo, es un texto
que treinta años después de su publica-
ción en cierto modo sigue existiendo. Un
modo un poco virtual dado que muy po-
cos lo han leído, muchos menos que quie-
nes lo han oído nombrar. La razón princi-
pal de esa supervivencia es el hecho de
que contiene la primera denuncia pública
de la presencia en la Argentina de Erich
Priebke, el capitán de las SS y miembro de
la Gestapo que en 1998 fuera condenado
en Roma a reclusión perpetua por su res -
ponsabilidad en la masacre de las Fosas
Ardeatinas.3 Mi libro fue la fuente directa
del reportaje a Priebke hecho po r el perio-
dista Sam Donaldson el 6 de abril de 1994
en Bariloche para el canal estadou nidense
de televisión
ABC
,4 el cual desencadenó el
pedido de extradición de la justicia italia-
na al gobierno argentino, seguido de dos
juicios por crímenes de guerra en Italia, y
quince años más de privación de lib ertad,
hasta su muerte en 2013.5
El 24 de marzo de 1944 en Roma, en vir-
tud de una orden personal de Hitler y bajo
la responsabilidad legal, moral y práctica de
Priebke y de su jefe, el coronel SS Herbert
Kappler, las tropas alemanas ejecutaron a
sangre fría a trescientos treinta y cinco ci-
viles, entre ellos setenta y cinco judíos, en
represalia por un atentado de la Resistencia
en que habían muerto treinta y tres policías
alemanes. El juicio y la condena de Priebke
por esos crímenes imprescriptibles causó
conmoción en Italia, donde las atrocidades
nazis rara vez habían sido juzgadas, y tam-
bién en otros lugares del mundo. La grave-
dad de los hechos y la fecha tardía de su
captura hicieron de su caso una demos-
tración ejemplar de que la justicia es lenta
e imperfecta, pero existe, tratándose de lo
peor de la historia de la humanidad.
Como lo dicen las fuentes citadas al fi-
nal del libro, yo entrevisté a Priebke el 12
de septiembre de 1989 en la biblioteca del
Colegio Primo Capraro, la escuela de la
Asociación Cultural Germano-Argentina de
Bariloche de la cual él fue durante muc hos
años presidente. He conservado la gra-
bación, hecha con un pequeño grabador
a casete. La entrevista, que ha quedado
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Historia de un libro sobre los nazis de Bariloche... - Esteban Buch
Revista de Estudios sobre Genocidio. Año 12, volumen 16, Buenos Aires, diciembre de 2021, ISSN-e 2362-3985
inédita hasta ahora, tuvo dos partes, una
formal, en la que Priebke me habló de los
alemanes de Bariloche y se arri esgó a opi-
nar que “la idea [del nazismo] tal vez era
buena, pero el final era terrible”, sin hablar
de su pasado personal; y una informal,
cuando antes de despedirnos, y creyendo
sin duda que el grabador estaba apagado,
espontáneamente se puso a hablarme d e
su actuación durante la guerra. Transcribo
esa última parte de la entrevista, respetan -
do literalmente su modo de hablar en cas-
tellano, con un fuerte acento alemán:
Nosotros teníamos un caso en Roma, pero
nada con judíos, y… los comunistas había… o
sea… una bomba, una bomba grande, y murie-
ron enseguida treinta y dos, treinta y tres solda-
dos, entonces había un acto de represalia, pero
completamente legal en los anales de guerra,
pero entre otras cosas no… habían pedido a la
gente que hizo el atentado de presentarse y na-
turalmente no se han presentado comunistas, y
después de la guerra eran los héroes, ellos, con
la culpa de que se morían trescientos tantos ita-
lianos, no, porque se fusilaba por cada soldado
uno a diez. Hay una famosa película, Masacre
en Roma, sobre esto. Pero todo el comando fue
absuelto sobre esta cosa porque era un…
¿Ud. fue juzgado por ese asunto?
No, yo no, no, no. El comandante nuestro
[Herbert Kappler] estaba en esto, pero estaba
completamente legal.6
Así, en 1989, y de hecho hasta el final de
su vida, Priebke, atribuía “la culpa” de la
masacre cometida en las cuevas de las
Fosas Ardeatinas a los partisanos que ha-
bían atentado en la Vía Rasella contra las
tropas alemanas de ocupación, y no a los
nazis responsables del crimen de guerra
que constituyó el acto de represalia sobre
civiles ordenado por Hitler. También negaba
a ese acto criminal su dimensión antisemi-
ta, a pesar de la alta proporción de judíos
6 Eric Priebke, entrevista con Esteban Buch, 12 de septiembre de 1989, Escuela Primo Capraro, Bariloche, Argentina.
Todos los documentos citados en el texto pertenecen a los archivos del autor, salvo indicación contraria.
incluidos entre las 335 víctimas. Al revés de
lo que dice Priebke sobre la absolución de
“todo el comando”, Kappler fue condenado
a cadena perpetua en 1948 por la justicia
militar italiana y pasó cerca de treinta años
en prisión, antes de fugarse en 1977, disfra-
zado de mujer y enfermo de cáncer. Y, por
supuesto, su propia condena en 1998 con-
firmaría hasta qué punto había distado de
ser “completamente legal” su actuación per-
sonal, que incluyó el asesinato de dos per-
sonas por mano propia y la confección y el
control de la lista de víctimas, con cinco per-
sonas más que la proporción de “diez por
uno” exigida por Hitler. Esa masacre de las
Fosas Ardeatinas es efectivamente el tema
de Masacre en Roma, un filme de 1973 de
George Pan Cosmatos, con Richard Bur ton
en el rol de Kappler, Marcelo Mastroianni en
el de un cura que intenta convencer a este
de renunciar al crimen, y Brook Williams e n
el de Priebke, un personaje cuya caracte-
rística principal tal vez sea la mediocridad.
Nunca sabré porqué en 1989 Priebke se
largó a hacerme esa confesión. A veces pi -
enso que fue la vanidad de haber sido pro -
tagonista de un hecho merecedor de una
película de Hollywood con actores famo-
sos. A veces pienso que expresó así, como
en un lapsus, un sentimiento inconscien-
te de culpabilidad, del cual a decir verdad
nunca se hallará rastro después en lo que
dirá ante sus jueces. Pero aunque las ra-
zones no son excluyentes, más probable
me parece que se haya dejado llevar por
la sensación de impunidad que le habían
dado cuarenta años de vivir tranquilo en
la Argentina, en un momento histórico en
que, tras las leyes de Punto Final (1986) y
Obediencia Debida (1987), parecía que los
crímenes de la dictadura argentina tam bién
quedarían en su gran mayoría impunes. En
todo caso, desde su punto de vista seguro
que fue un error, que tres años más tarde
iba a privarlo de libertad du rante los últimos
diecinueve años de su vida.

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