Las hijas de la lágrima

 
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Los ojos rojos e inflamados, la nariz tapada y la boca que no da abasto para dejar ingresar el aire que por la nariz no pasa. Un nudo en la garganta que no se desata y, a tu alrededor, una muralla de pañuelos de papel usados hasta decir basta. Podría ser la imagen de un complicado cuadro de resfrío de esos que tumban hasta al más fuerte. Pero no: se trata de un derrumbe que trae consecuencias físicas comparables, pero de origen emocional, producido por las llamadas películas para llorar. Dramáticos melodramas que no garantizan final feliz. De hecho, prometen todo lo contrario, pero aseguran que hasta el espectador de corazón más duro llore con una congoja indisimulable. Y ése, aunque parezca ir contra toda lógica, es parte de su atractivo.Será que hay algo de terapéutico en llorar sin límites frente a una historia que usualmente es más trágica y retorcida que la propia. Será que los dramas románticos -porque usualmente de ellos se trata- consiguen conmover al espectador con la repetición de una vieja fórmula: el amor profundo combinado con una enfermedad o accidente potencialmente fatal.Una ecuación que la semana que viene sumará un nuevo exponente: Bajo la misma estrella. El film, que Fox presentará el jueves, está basado en la exitosa novela de John Green dedicada al público adolescente. Allí se cuenta la tierna historia de Hazel (Shailene Woodley) y Gus (Ansel Elgort), jóvenes enamorados que, a diferencia de esos otros trágicos amantes Romeo y Julieta, no son separados por familias rivales sino por el cáncer que ambos sufren. Un cuchillazo al corazón que es también el elemento clave, necesario, para sumar esta película a la larga lista de aquellas que, de ser vistas en continuado, dejarían al espectador deshidratado. Un ejercicio de disfrute masoquista y catártico que tiene inolvidables hitos.A continuación, una selección de diez de las películas más lacrimógenas, puntuadas según su capacidad de hacernos llorar hasta decir "basta", pero también de hacernos decir "veámosla de nuevo", con un hilito de voz.Castillos de hieloUna chica de pueblo, aspirante a patinadora olímpica, triunfa, se olvida de los suyos y cuando un accidente la deja ciega, se propone vencer todos los obstáculos y regresar al deporte que ama con la ayuda de aquellos a los que alguna vez abandonó, especialmente de ese noviecito que la quiere incondicionalmente. Más allá de los limitados valores estéticos del film, la combinación de drama deportivo y romántico, además de la pegadiza y...

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