Hélène Maurel-Indart: 'La tentación para cometer plagio es muy fuerte'

 
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Puede sonar raro como tema de investigación al que consagrarse casi completamente, pero la doctora en Letras y profesora de literatura francesa del siglo XX Hélène Maurel-Indart (Versalles, 1961) le dedicó a la copia de obras ajenas tesis, libros y hasta un sitio web (http://www.leplagiat.net). Su trabajo está dedicado a analizar los procesos de la creación literaria y hace foco en los conceptos de originalidad y plagio, tanto como en las nociones de autor y de obra. Una de sus obras, Sobre el plagio (2014), fue traducida al español y publicada por el Fondo de Cultura Económica recientemente.

Todavía en shock por la masacre en la redacción de Charlie Hebdo ("Ha sido un cataclismo -considera-; parece como que Francia hubiera fracasado en sus valores de libertad e igualdad"), Maurel-Indart hace foco en las presiones de mercado que ejercen las editoriales sobre los escritores, especialmente en los best sellers, una de las grandes razones que provocan los plagios en la actualidad, según su criterio. Pero tampoco -recalca- es un fenómeno del tercer milenio, sobre todo si se piensa que el propio -y digamos indiscutible- Alejandro Dumas había tenido numerosos ghostwriters y había sido también acusado de plagio por sus contemporáneos, por citar sólo un caso de los innumerables que señala la investigadora.

-Además de los análisis históricos y legales, quizá las partes más jugosas de su libro sean aquellas en las que considera las condiciones de producción editorial en la actualidad. ¿Se puede afirmar que hoy el plagio es una consecuencia del mercado?

-Los libros son productos de consumo masivo sujetos a las usuales constricciones de la libre empresa, y el plagio es sin dudas animado por la cada vez más apremiante demanda de publicación. Escribir rápido para un target, que es el imperativo que tienen algunos autores, que buscan éxito rápido y fácil, resulta difícil de resistir. Por eso se usan investigadores, escritores fantasmas y otros empleados subcontratados. El autor firma una obra sobre cuyos contenidos no tiene un control total. Las tentaciones son muy fuertes a medida que el plagio es más difícil de detectar: ¿qué lector hoy puede tener un control universal de todo lo que se publica y quejarse en consecuencia?

-Es casi imposible. En la Argentina se publican miles de títulos al año.

-Uno se pierde en la inmensa sobreproducción de libros cuya calidad es tan variada como la materia que tratan: ensayos, novelas y documentos de todo tipo. Los...

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