Hacia una Corte Social Internacional

Autor:Rodolfo Capón Filas
Cargo:Abogado (UNL), Doctor en ciencias jurídicas y sociales (UNL), Director de Relaciones Culturales del Parlamento Cívico de la Humanidad, docente universitario
RESUMEN

Exigibilidad y garantía de los derechos sociales: hacia una Corte Social Internacional

 
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Introducción

  1. Interpretando el Angel de la Historia pintado por Paul Klee, Zigmunt Bauman sostiene que "avanza dando la espalda al futuro porque sus ojos están fijos en el pasado. Lo que lo mantiene en movimiento es el disgusto y la repulsión por lo que ve".1

    Al contrario, quienes creemos en el hombre, buscamos como los guaraníes, "la Tierra sin mal" que podemos arar y fecundar ya desde el presente. Tierra-sin-mal que, desde el Estado de Derecho, avanza hacia el orden social justo y logrará el orden social fraterno, en que el Futuro solidario, justo, armónico, será un eterno Presente.

    Para arar esa Tierra-sin-mal, se presenta este aporte.

    I.Conductas a juzgar por una Corte Social Internacional

  2. Sin perjuicio que posteriores estudios avancen sobre el tema, cabe señalar que aquéllas son las que atenten contra la Declaración de la OIT sobre los derechos fundamentales en el trabajo (1998), los comportamientos de las empresas transnacionales que no respeten el Código de Conducta, de urgente sanción, sobre todo en nuestro continente antes de seguir las discusiones sobre el ALCA, y las diversas manifestaciones de terrorismo económico-social por parte de empresas o gobiernos.

    1. Declaración de la OIT sobre los derechos fundamentales en el trabajo (1998)

  3. Cualquier Estado miembro de la Organización, por ese solo dato, debe, al menos, reconocer y respetar los siguientes derechos fundamentales en el trabajo:

    1. la libertad de asociación y la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva;

    2. la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio;

    3. la abolición efectiva del trabajo infantil; y

    4. la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.

    (Declaración, art.2).

  4. La noción de derechos fundamentales de los trabajadores fue incorporada por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, convocada a iniciativa del Gobierno de Chile en Copenhague en marzo de 1995, recogiendo las discusiones que sobre el tema se celebraron en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT en 1994. Ellos incluyen la prohibición del trabajo forzado y del trabajo infantil, la libertad de asociación y de negociación colectiva, la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres y la prohibición de la discriminación en el empleo. Puede parecer paradojal que esta noción, que refiere a los derechos consagrados por las convenciones internacionales del trabajo, haya sido desarrollada en ámbitos diferentes a la OIT. Pero fue la acción conjunta de la Oficina Internacional del Trabajo y de sus mandantes activos durante la fase de preparación de la Cumbre la que permitió efectuar la presentación que recibió el aval de los jefes de Estados y Gobiernos.

    El Programa de Acción adoptado por la Cumbre Social invita a los Estados a "proteger y promover los derechos fundamentales de los trabajadores... aplicar plenamente las convenciones de la OIT en el caso de los Estados que son parte y tener en cuenta los principios que están enunciados en el caso de los otros Estados, con el objetivo de alcanzar un crecimiento realmente sostenido y un desarrollo verdaderamente durable". Asimismo, los ministros de Comercio reunidos en Singapur en ocasión de la primera conferencia ministerial de la OMC, en diciembre de 1996, renovaron el compromiso de sus países de "observar las normas fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidas", entendiéndose que "la ventaja comparativa de países, en particular de los países en desarrollo con bajos salarios, no debería de manera alguna cuestionarse".

    La preeminencia de los principios y derechos fundamentales resultan del objetivo que ellos buscan y del hecho de que son reconocidos como tales al interior y al exterior de la OIT. Los derechos fundamentales en el trabajo no son fundamentales porque la Declaración lo dice, sino que la Declaración lo dice porque ellos lo son. Debe también verse en qué medida estos principios y derechos son, por sus objetivos, fundamentales en la medida que su implementación condiciona fuertemente el ejercicio de otros derechos. Ellos otorgan a los trabajadores "la posibilidad de reivindicar libremente y con posibilidades iguales su justa participación en la riqueza que ellos contribuyen a crear así como a realizar plenamente su potencial humano".

    Ni la Cumbre Social, ni la conferencia ministerial de Singapur, han dado como tales un mandato particular a la OIT para que se comprometa en nuevas formas de promoción de los derechos fundamentales de los trabajadores. Pero también es cierto que la OIT difícilmente podría considerar que sólo se espera de la Organización que continúe sus actividades como si nada hubiera ocurrido. Es por este motivo que la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la resolución sobre el seguimiento de la Cumbre Social, "invita a la OIT, quien por su mandato, su estructura tripartita y su propia competencia, a que continúe contribuyendo a la aplicación del Programa de Acción". Le corresponde a la OIT adoptar las medidas que le permitan, en el marco de su mandato y de los medios que dispone, poner en práctica la doble recomendación del Programa de Acción de Copenhague que le incumbe directamente, mediante el cual los Estados que han ratificado los convenios fundamentales deberían aplicarlos plenamente y aquellos que no lo han hecho, deberían respetar los principios involucrados.

    Por el contrario, la Declaración no agrega nuevas obligaciones jurídicas a las ya existentes emanadas de la Constitución y la práctica constitucional. No se trata tampoco de someter a los Estados Miembros a las disposiciones específicas de las convenciones que no hayan ratificado. La Declaración no hace más que explicitar el sentido de los compromisos que ellos mismos han suscrito al adherirse a la OIT.

  5. La afirmación de que los derechos fundamentales constituyen, en todo caso, la expresión de valores y principios inherentes y esenciales a la calidad de Miembro, aun en ausencia de ratificación de las convenciones correspondientes, presenta el riesgo de permanecer, como muchas otras, sólo letra muerta. Una de las originalidades de la Declaración es que provee a la OIT con los medios para avanzar en sus aspiraciones de universalidad mediante un mecanismo de seguimiento promocional.

    El objetivo general del seguimiento es de "incentivar los esfuerzos desplegados por los Miembros de la Organización para promover los principios y derechos fundamentales consagrados por la Constitución de la OIT, así como en la Declaración de Filadelfia, y reiterados en la presente Declaración". Los mecanismos de control establecidos siguen vigentes.

    El seguimiento contempla dos elementos. El primero es un examen anual sobre la situación en los países que no han ratificado el conjunto o ciertos convenios fundamentales que será efectuado por el Consejo de Administración, según las modalidades que deben ser precisadas en la próxima sesión del Consejo a celebrarse en noviembre de 1998.

    Acompañando a la reiteración de la obligación inherente a la calidad de Miembro de promover los derechos fundamentales, aun en ausencia de ratificación, y la utilización sistemática de las obligaciones constitucionales existentes (artículo 19), la Declaración y su seguimiento otorgan a la Organización, por primera vez, el mandato y los medios para promover de manera sistemática el conjunto de derechos fundamentales sin que sea necesario obtener un acuerdo previo de los Miembros para hacerlo. Hasta ahora, dicho acuerdo previo es necesario, excepto en relación a la libertad sindical.

    El segundo elemento del seguimiento es el Informe Global. Este informe emana de la idea de que no porque los países hayan ratificado los convenios fundamentales todo irá bien y sus disposiciones serán correctamente aplicadas y, por el contrario, no porque un país no haya ratificado estos convenios sus principios no se respetan. El Informe Global permitirá presentar a intervalos de cuatro años para cada categoría de derechos (libertad sindical, trabajo forzado, discriminación y trabajo infantil) una visión conjunta de los progresos alcanzados por todos los Miembros de la OIT que hayan o no ratificado las convenciones fundamentales. Para cada uno de estos derechos, el Informe Global y su examen por las instancias competentes de la Organización constituirá una oportunidad de efectuar un balance de la acción promocional y de cooperación que la OIT tiene la obligación de aportar a sus Miembros, paralelamente a los esfuerzos que ellos mismos tienen la obligación de efectuar por su condición de Miembro.

  6. Sentado esto, sin perjuicio que cualquier tribunal laboral del mundo puede (rectius, debe) aplicar en las sentencias esta Declaración y en caso de advertir comportamientos contrarios a la misma informar a la OIT para que los tenga en cuenta2, será importante que la Corte Social Internacional, informada también del problema, intervenga a los efectos de sancionar a la empresa in-cumpliente con algunas de las medidas previstas normativamente por la OIT en uso de las facultades que le atribuye la misma Declaración en el Anexo sobre el Seguimiento de la Declaración. Sin perjuicio de que posteriores estudios avanzen sobre el tema, entre tales sanciones pueden establecerse penas pecuniarias destinadas a un Fondo Social Mundial destinado expresamente a sostener financieramente empresas auto-gestionadas de trabajo y la comunicación a los medios masivos de comunicación del mundo de la situación, de tal modo que los consumidores de la Aldea Global puedan boicotear a las empresas que incurran en tales prácticas. De ese modo, la sanción moral, económica y comercial se complementan . Agudamente Zygmunt Bauman sostiene que la seguridad y la libertad deben caminar juntas para todos porque si se sacrifican, seguramente nuestro sacrificio beneficiará a otros.3

  7. La propuesta está basada en la esperanza de que "otro mundo es posible" como sostenemos en los Foros Sociales de Porto Alegre...

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