Qué hacer con el monotributo: el régimen simplificado, en la mira

 
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Que 20 años no es nada, como dice la letra del tango, es un sentir que no podría aplicarse a la estadística del monotributo: en su primer mes de existencia, octubre de 1998, los contribuyentes anotados en el entonces novísimo esquema impositivo simplificado fueron unos 330.000. Esa cifra está hoy multiplicada casi por 10. Y en buena parte eso refleja, según se advierte y pese a lo que a simple vista podría concluirse, que el objetivo primario no se cumplió. ¿Cuál era la meta? Que este régimen simplificado fuera un lugar "de paso" para los contribuyentes, un puente entre la informalidad y el sistema tributario general. Una de las causas de lo ocurrido, al margen de los vaivenes de la economía que no permitieron el avance de muchos emprendimientos para que pudieran bajarse del "puente", es la enorme brecha existente entre ambos esquemas. Una brecha referida a los costos y también a la carga administrativa.A principios de este mes, un reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las variables de la economía argentina incluyó el tema y despertó inquietudes respecto del futuro del régimen. En unos párrafos referidos a medidas para una mejor recaudación impositiva que apuntale las cuentas fiscales, se señala que uno de los caminos es identificar a contribuyentes que están en el monotributo cuando deberían estar en el régimen general; es lo que en la AFIP llaman desde hace años el "enanismo fiscal". Y se agrega, desde el FMI, que hay una necesidad de evaluar el sistema simplificado desde la perspectiva de todo el esquema impositivo.Antes de ese informe del organismo, el Gobierno ya tenía en carpeta un proyecto de ley referido al mundo pyme que incluye algunas medidas para suavizar el "aterrizaje" de exmonotributistas en el régimen de autónomos o de empresas, un punto considerado crítico por economistas, tributaristas y, principalmente, por los contribuyentes que perciben que se acercan a la frontera.A grandes rasgos, esas modificaciones incluirían un esquema de progresividad de los aportes previsionales de los autónomos; alícuotas diferenciales del impuesto a las ganancias para las pymes; la disposición de un "crédito ficticio" del IVA por el primer año tras el cambio de condición fiscal; un tapón, por el cual la AFIP no miraría hacia atrás el comportamiento del contribuyente que haga el pase, y la alternativa de que, por una micro o pequeña empresa, la tributación quede en cabeza de su dueño o de sus socios.Más allá de la construcción...

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