El Hábeas data en el informe comercial: La información de bancos de datos y el hábeas data

Autor:Esteban Ruiz Martínez
 
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Los bancos de datos han surgido con el desarrollo de la tecnología informática[544] como una poderosa herramienta que puede ser destinada a muy variados usos (con fines estadísticos, comerciales, de estudio, etc.), beneficiosos, sin lugar a dudas; aunque por otro lado se presentan como herramientas de alto riesgo.

Sobre los mismos manifiesta Cifuentes[545] en referencia a sus diversos usos y las posibles violaciones al derecho a la intimidad:

...las recopilaciones de datos personales contienen intimidades. Siempre se han formado archivos, por diferentes motivos, que acumulan elementos personalísimos, los cuales, por su solo carácter, forman parte de la vida privada. Los registros de estado civil y de propiedad, las historias clínicas sanitarias, las fichas personales que llevan las entidades crediticias, los prontuarios policiales, los ficheros de organismos públicos que indagan y documentan la vida o ciertas facetas de la vida. Sin embargo hasta el progreso de la informática no hubo verdadera preocupación por el resguardo de esos elementos. Los medios electrónicos de archivo y formación de bases de datos, tienen condiciones que alertaron. Son sumamente rápidos en la comunicación de esos datos; pueden transmitirlos simultáneamente y a tal velocidad que escapan del control corriente; tienen posibilidad de almacenar muchos más datos y, en especial, en muy poco espacio contener un conjunto completo de la figura humana, social, psicológica, familiar, negocial del individuo; su fuerza expansiva se multiplica; pueden abarcar los tres tiempos, o sea, el pasado íntegro, el presente fugaz y el futuro, puesto que la computación es capaz de construir datos acerca del devenir de los sucesos; esos registros son imperecederos, es decir, tienen la virtud de conservarse por más tiempo, casi indefinidamente, que los elementos del papel o la ficha... .

No puede ignorarse que cualquier base de datos dedicada a dar información en general, puede dar lugar a la producción de daños en los derechos de las personas[546], como sería el darle un uso discriminatorio o lesivo de la intimidad, o como también lo sería el brindar una información falsa, inexacta o desactualizada[547], afectando derechos patrimoniales. Esto, por cuanto las bases de datos operan con información personal imputada a sujetos determinados o determinables, sea a través de su nombre o por un número personal, y que por tales motivos presenta un factor de riesgo para los mismos[548].

Ya hemos visto, al momento de analizar el derecho a la intimidad que hay cierta información o datos personales que resultan prohibidos por ser sensibles y otra información que por ser identificatoria o personal, merece una tutela de confidencialidad relativa en su divulgación y la exigencia de un interés legítimo en el solicitante para acceder a la misma[549]y[550].

Esta garantía ha cobrado gran importancia en la actualidad, con el auge de los bancos informáticos de datos, a los cuales se puede acceder fácilmente de muy diversos y sofisticados modos (vgr., por medio de una línea telefónica, a veces incluso burlando las medidas de seguridad del propio banco de datos, de internet, etc.), todo lo cual multiplica la posibilidad de propagar datos personales, cuya difusión pudieran perjudicar -de cualquier modo- a su titular, agraviando así su derecho a la intimidad [551].

El surgimiento de las nuevas tecnologías ha dado lugar al poder de la información[552], como bien describe Ekmekdjian, citando a Perez Luño[553]:

En las sociedades informatizadas del presente, el poder ya no reposa sobre el ejercicio de la fuerza física -sostiene el autor español-, sino sobre el uso de información que permite influir y controlar la conducta de los ciudadanos, casi sin necesidad de recurrir a medios coactivos[554]. Por ello, la libertad personal y las posibilidades reales de intervenir en los procesos sociales, económicos o políticos se hallan determinadas por el acceso a la información. Tomar conciencia de esta situación implica reconocer, como afirma Adalbert Podlech, que en la coyuntura política actual la aceptación o no del orden social y jurídico por parte de los ciudadanos depende del correcto planteamiento que pueda hacerse de problemas tales como la protección de datos personales, del ambiente o de la manipulación genética.

La base de datos informatizada -que tiende cada vez más a internacionalizarse- entrecruza y conecta los diversos campos de información alrededor de la identificación de las personas, pudiendo brindar un acabado informe de las mismas[555].

Por lo tanto, y conforme lo hemos reiterado en este trabajo, ante la existencia de bases de datos conteniendo datos personales , se debe dar una adecuada legislación que resguarde los derechos de los informados y reglamente tal actividad[556].

Tal preocupación surgió claramente expuesta en las XII Jornadas de Derecho Civil (Rep...

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