Mucho gris en un envase de locura

 
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La histeria invadió otro esquizofrénico torneo argentino. Un certamen duro, traicionero y muy competitivo apenas porque la incertidumbre es su valor más trascendente. Se apaga una competencia sólo iluminada por Newell's, porque en realidad el Final giró alrededor de trazos desconcertantes. Los vaivenes impusieron su frenética perturbación y las previsiones se estrellaron con la grisácea realidad.Cuando comenzó el semestre, Boca, Vélez y Racing partían entre los favoritos al título. Dirigían Schurrer, Perrone, Sensini, Cagna y Gallego. Pablo Lunati era el árbitro N° 1 del fútbol argentino y ni se imaginaba las pesquisas de la AFIP y el congelamiento que lo acechaba. Migliore era el capitán de San Lorenzo, pero después de estar 40 días en prisión terminaría exiliado en el fútbol de Ucrania. Argentinos contaba en su plantel con el liderazgo de Placente, Garcé y Matellán. Quilmes arrancaba último en la tabla de los promedios y Argentinos tenía siete equipos por debajo. No habían debutado en primera los árbitros Tello, Merlos y Herrera. Nadie conocía a Basanta y muy pocos a De Paul o Correa, mientras Trezeguet salía en los afiches que promocionaban el torneo. Gago, el Burrito Martínez, el Rolfi Montenegro y Bolatti aseguraban un salto de calidad. Botta era la nueva joya nacional y Verón trabajaba detrás de un escritorio.El campeonato se reservaría morbo y giros vergonzosos... Miadosqui denunció un complot y Marconi aseguró que su San Martín (SJ) ya estaba descendido. Un dirigente de Racing fue detenido con...

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