La otra grieta

 
EXTRACTO GRATUITO

Queda cada vez más claro que la grieta más profunda que ha experimentado la Argentina en estos años no ha sido de carácter ideológico. Mientras se hacía hincapié en diferencias de pensamiento, se abría bajo nuestros pies un abismo moral. Podría señalarse que la grieta ideológica no fue más que una simulación, la máscara detrás de la cual se dio rienda suelta a un nivel de corrupción de cuya magnitud nos vamos enterando día tras día. Así, la grieta moral ha dividido a quienes forman parte de la sociedad honesta que trabaja diariamente, y que hace malabarismos con su salario para poder vivir, de una casta de dirigentes políticos que devastó al país, en términos materiales e institucionales.

La relevancia de esta grieta que intentaba mantenerse oculta, cual cripta bajo la ideología exhibida, y el grado de impostura de las ideas, están saliendo cada vez más a la luz y se han tornado más evidentes en estos últimos tiempos de bolsos multimillonarios arrojados hacia un monasterio. Otra prueba empírica, irrefutable y condensada de que, en efecto, la discusión ideológica fue una coartada para distraer a la población mientras el gobierno kirchnerista se dedicaba a planificar y ejecutar el saqueo del país.

Fueron 12 años en los que se llevó el concepto de cinismo hasta extremos desconocidos. Detrás de la declamatoria inclusiva que atrajo a tanta gente, mucha de buena fe, cada día que pasa nos confirma que en este tiempo no hubo otra cosa que una asociación ilícita organizada alrededor de un solo fin: hacerse de un gigantesco botín, cosa que justificaron en un supuesto fin superior revolucionario.

Esa manera de ampararse en la palabra para justificar hechos inconfesables recuerda la frase de Shakespeare: "El demonio puede citar a las Escrituras para sus propósitos". Porque la perversión del kirchnerismo radicó en la distorsión de los significados, en particular los más valorados, enmascarados en la búsqueda de un ideal. En efecto, el kirchnerismo destruyó la relación entre las palabras y su significado, ya que no dejó de usar ninguna de las que tienen más valor para ocultar sus fines. No hubo expresión lingüística que no fuera bastardeada por la acción.

Se invocó el combate a la pobreza y rescatar la dignidad de las personas sólo a los efectos de esconder sus verdaderas intenciones de desvalijar al país.

Ahora se comienza a comprender cabalmente lo que querían decir con la redistribución de la riqueza: llevarse a sus bolsillos buena parte de las...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA