Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 18 de Abril de 2011, expediente 3.751/07

Fecha de Resolución18 de Abril de 2011

Poder Judicial de la Nación Causa Nro.3.751/07

SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 86560 CAUSA NRO. 3.751/2007

AUTOS: "G.L.E. C/ RIVA S.A. Y OTRO S/ ACCIDENTE - LEY

ESPECIAL”.

JUZGADO NRO. 70 SALA I

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 18 días del mes de abril de 2.011, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo a la correspondiente desinsaculación, se procede a votar en el siguiente orden:

La D.G.A.V. dijo:

  1. La sentencia de fs.707/716 ha sido recurrida por Liberty A.R.T. S.A. a fs.

    724/725, por R.S.A. a fs. 728/729 y por el actor a fs. 731/735. También apela por bajos sus honorarios el perito ingeniero industrial a fs. 723.

  2. Se agravia la parte actora porque la Sra. Jueza de grado consideró que no se demostró el accidente de trabajo invocado por el reclamante.

    El recurrente sustenta su postura en que hay presunciones suficientes para dar curso a su reclamo indemnizatorio.

    Ahora bien, a fin de que los indicios o presunciones puedan constituir prueba que acredite los extremos invocados en el escrito de inicio, es preciso asignar especial importancia a otros elementos de la causa y que, apreciados de conformidad con las reglas de la sana crítica, puedan constituir elementos de prueba suficientes para acreditar los extremos en cuestión (art. 163, inc 5, del CPCCN).

    Sobre el punto, la Sala VII de esta Cámara (SD Nº 40175 del 8-6-2007,

    "Rybar, H., Hugo C/ Banco de la Nación Argentina s/ Despido"), ha sostenido que a los fines de tener en cuenta la existencia de indicios que puedan conducir a los hechos o al hecho que hay que acreditar, deben ser indicadores o conductores que en el marco de pequeñas acciones guían a los hechos sometidos a prueba. Agrega la Sala citada que: "Dice H.D.E. en "Teoría General de la Prueba Judicial", Tomo 2, que la voz latina "indicium" es una derivación de "indicere", que significa indicar, hacer conocer algo. Esta función la cumple el indicio, en virtud de la relación lógica que existe entre el hecho indicador y el hecho indicado, es decir, sin que medie ninguna representación de éste (ni oral, ni escrita, ni por reproducción de imágenes o sonidos). De acuerdo con esto, entendemos por indicio, un hecho conocido del cual se induce otro hecho desconocido, mediante un argumento probatorio que de aquél se obtiene, en virtud de una operación lógica-crítica basada en normas generales de la experiencia o en principios científicos o técnicos".-

    "En el concepto de indicio debe considerarse principalmente el hecho fuente de prueba, pero también la relación lógica que existe entre aquél hecho y el que se Poder Judicial de la Nación Causa Nro.3.751/07

    pretende probar, que se conoce mediante una operación mental del sujeto que lo valora, es decir el argumento probatorio que permite darle al primer hecho el carácter de prueba del segundo. Precisamente se habla de argumentum o signum para referirse al indicio"

    "En virtud de ese argumento probatorio que suministra el hecho indicador, el juez infiere con mayor o menor seguridad, es decir, como algo cierto o simplemente probable, la existencia o inexistencia del hecho que investiga: esa inferencia se conoce como presunción judicial, que es diferente del argumento probatorio que le sirve de causa (ver obra citada, pág. 601)".

    Sentado ello, cabe recordar que el trabajador denunció haber sufrido un accidente el 25 de octubre de 2004, que le produjo un fuerte tirón en su columna como consecuencia de un esfuerzo que habría realizado durante su trabajo para la empresa Riva S.A. En la réplica de la codemandada R.S.A. se desconoció la ocurrencia del accidente de trabajo descripto en la demanda, alegándose que el 22 de octubre de 2004 el actor se presentó en la obra y, luego de cambiarse, le comunicó al capataz que se retiraría para ver al médico ya que no se hallaba en condiciones de trabajar.

    Asimismo, refirió la empleadora que el día 25 de octubre de 2004 se habría presentado en su lugar de trabajo, con un certificado médico que justificaba la ausencia de la jornada anterior y otro, de la misma fecha, por el cual se le otorgaban tres días de reposo, siendo el diagnóstico, en ambos casos, de una lumbalgia, añadiendo que durante seis meses habría gozado de la licencia paga que prevé el art. 208 de la L.C.T.

    y que recién en enero de 2005 se presentó en las oficinas de la empresa para informar sobre el accidente de trabajo que habría sufrido el 25 de octubre de 2004.

    Liberty ART S.A., por su parte, reconoce que su asegurada denunció el infortunio del actor, lo que no implica reconocer el acaecimiento del hecho dañoso y admite haber brindado las prestaciones médicas de ley y transcribe las conclusiones de la comisión médica actuante, que consideró las dolencias del actor como enfermedades inculpables, dictamen que no fuera objetado por el trabajador.

    Si bien, en principio, correspondía al accionante la acreditación del evento dañoso en base al cual solicita la reparación de daños y perjuicios conforme las normas del derecho común (art. 377 del CPCCN), considero que en el subexámine existen suficientes presunciones acerca de la ocurrencia de dicho accidente (art. 163,

    inc 5 del citado dispositivo legal).

    En efecto, según resulta de los propios dichos de la aseguradora, ésta -frente a la denuncia que se le efectuara-, siguiendo el trámite previsto en la ley 24.557, otorgó

    prestaciones en especie (atención médica y rehabilitación) y no surge de las constancias de la causa que la ART se haya expedido concretamente en los plazos previstos en el art. 6º del decreto 717/96 rechazando la pretensión por no haber acontecido el accidente, por lo que su silencio se debe entender como aceptación de la pretensión. Respecto de este consentimiento tácito ninguna explicación se ha dado en el responde.

    Por otra parte, observo que, según resulta de lo informado por el perito contador, al Sr. G. se le liquidaron "horas de accidente" (ver Anexo I, fs.

    Poder Judicial de la Nación Causa Nro.3.751/07

    276/277) con posterioridad a octubre de 2004, lo que tampoco aparece debidamente explicitado y permite vincular ello con un reconocimiento tácito del evento invocado por el trabajador.

    Vale decir que existió un comportamiento tanto de la aseguradora como de la empleadora que implicó reconocimiento de una eventual responsabilidad indemnizatoria (aún cuando se pueda considerar vinculada a los términos de la Ley de Riesgos) pues, de haber considerado que se trataba de una enfermedad inculpable,

    debió haber rechazado oportunamente el reclamo del trabajador.

    Con el criterio esbozado en la Teoría de los Actos Propios es inadmisible una postura que contradiga una conducta anterior validamente asumida por el litigante. Se impide con ello el obrar incoherente que lesiona la confianza suscitada en la otra parte de la relación e impone a los sujetos un comportamiento probo en las relaciones jurídicas. No es permisible posibilitar que alguien asuma pautas que suscitan ciertas expectativas o confianza en un desarrollo ulterior y que luego se autocontradiga en los reclamos en justicia. Ello es así porque el principio de la buena fe no sólo es aplicable a la relación jurídica que mediara entre las partes, sino también al proceso en el que se ventila la controversia, con la finalidad de preservar la seguridad jurídica.

    Como consecuencia de la existencia de esos indicios antes indicados corresponde la aplicación del principio de la carga dinámica de la prueba, denominado así por la doctrina procesal moderna. Este principio se expresa a través de un conjunto de reglas excepcionales de distribución de la carga de la prueba, que hace desplazar el onus probandi del actor al demandado, o viceversa según el caso apartándose de las reglas usuales “para...

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