Las goleadas también pueden ser un problema político para el Gobierno

 
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Angustiados por la misteriosa fluctuación del afecto popular, los políticos intentan siempre conectarse con cualquier fenómeno que concentre emociones positivas. El fútbol está entre los primeros. Sobre todo cuando juega la selección, que se ha convertido en la representación más elocuente de las identidades colectivas. Otro síntoma de la crisis general de la política. Es lógico, entonces, que la derrota de anteayer por 6 a 1 contra España encendiera una señal de alarma en el oficialismo.

El Gobierno cruza los dedos, esperando que se consolide el tímido progreso de la receta gradualista: mayor actividad, creación de puestos de trabajo, más recaudación, menos pobreza. Tiene la secreta fantasía de que el equipo nacional acompañe con sus triunfos esa recuperación. Pero se cruzó un presagio pesimista. Que el segundo semestre de este año, que sería el verdadero, comience a envenenarse por los resultados deportivos. Sobre todo si el Mundial se vuelve corto para la Argentina. Un ministro describió la preocupación en estos términos: "El campeonato es como una escalera. Cuando comenzás a subirla, solo ves los escalones. Pero cuando llegaste al final, empezás a ver todo lo demás. Y si fue por un percance, lo mirás con mala onda".

Este temor es infundado. No es inevitable que Rusia vaya a ser un calvario para la Argentina. Y tampoco es una ley de hierro que los estados de ánimo inspirados en el deporte tengan una proyección automática sobre la política. Sin embargo, para la gestión de Cambiemos estas hipótesis son más verosímiles. No hay antecedente de una administración tan ligada al fútbol. Es obvio: Mauricio Macri proviene de esa actividad. Boca Jr. es para él lo que para otros presidentes es un partido político. Despacha con Daniel Angelici más a menudo que con la mayoría de los ministros.

Muchos hinchas están convencidos de que el Presidente utiliza su influencia para manipular los resultados. La consultora Grupo de Opinión Pública preguntó si Macri actúa para beneficiar a Boca Jr. Contestaron que sí el 65% de los simpatizantes de Independiente, el 57,1% de los de Vélez, el 56,8% de los de River, el 50% de los de San Lorenzo, el 48,3% de los de Racing y el 35,6% de los boquenses.

La relación del Gobierno con el fútbol tiene una dimensión más peligrosa en vísperas de un Mundial. La AFA tiene hoy una conducción modelada por Macri a través de Angelici. Esta dependencia tiene antecedentes. Agustín Justo, con quien Macri tiene tantos parecidos...

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