El Gobierno teme más presiones

 
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Una de las más alarmantes preocupaciones que la presidenta Cristina Kirchner expresó ayer, en la intimidad de su casa en Río Gallegos, tras el papelón judicial por la detención y excarcelación en 24 horas del jefe del gremio de trabajadores rurales, el opositor Gerónimo Venegas, residía en que sentó un peligroso precedente: la movilización callejera, la presión gremial y de la oposición política podrá condicionar en el futuro una decisión judicial.La causa de la "mafia de los medicamentos" siempre fue considerada en la Casa Rosada como un valioso elemento de presión hacia el jefe de la CGT, Hugo Moyano. La Presidenta, y antes el fallecido ex presidente Néstor Kirchner, recelaban del dirigente camionero. Siempre juzgaron útil que el combativo líder sindical estuviera preocupado por una causa de corrupción.Desde anteayer, la investigación se convirtió en un dolor de cabeza para la jefa del Estado."Si buscamos calidad institucional, como se le reclama al Gobierno, es gravísimo que una reacción corporativa, tanto sindical como rural y empresaria, le impongan una decisión a un juez", señaló a La Nacion un miembro del entorno de la Presidenta. Y evaluó plantear esto en forma pública.En forma separada, analizó el asunto, entre otros lamentos, con el empresario, ex chofer y amigo familiar Rudy Ulla Igor, con el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y con Héctor Icazuriaga, jefe de la SI (ex SIDE), entre otros funcionarios.En Balcarce 50 aseguran que la alianza política del Gobierno con Moyano continuará. Pero nadie desconoce que la carta de la CGT, inspirada por Moyano y otros popes cegetistas leales, es toda una advertencia a la Casa Rosada: la amistad puede quebrarse si el juez Norberto Oyarbide detiene a Moyano o a...

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