El Gobierno le dio un ultimátum a Electroingeniería

 
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Las negociaciones entre el Gobierno y el consorcio que se adjudicó la construcción de las dos centrales hidroeléctricas en Santa Cruz están en un momento de tensión.

El jueves, ante un puñado de empresarios, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, dijo que si no había acuerdo con el nuevo proyecto, las centrales Néstor Kirchner y Jorge Cepernic iban a ser relicitadas. "Ya les he adelantado a los integrantes de la UTE [unión transitoria de empresas] adjudicataria: o se ajustan a las modificaciones o se llama a una nueva licitación del proyecto", dijo el ministro.

Fue en un encuentro reservado convocado por la Cámara Argentina de Comercio Española en el hotel Alvear. Por la tarde, en el ministerio confirmaron a LA NACION que ya se había tomado la decisión. "La UTE está al tanto", dijeron cerca de su despacho. El consorcio está integrado por la compañía china Gezhouba Group y las locales Electroingeniería e Hidrocuyo.

En Electroingeniería prefirieron una respuesta de ocasión. "Trabajamos para la continuidad del proyecto", se limitaron a decir. La obra pública más importante que licitó el kirchnerismo entró en un momento de indefiniciones.

Desde hace al menos dos meses el Gobierno trabaja en achicar el proyecto. Originalmente las represas, presupuestadas en US$ 5500 millones, tenían 11 turbinas, de las cuales seis estaban ubicadas en la Kirchner y cinco en la Cepernic. Esa cantidad bajaría a cinco en la primera y tres en la segunda. De esa manera, de los alrededor de 1760 MW que se planteó que generarían se pasará a 1350 MW.

El ahorro se destinaría a la construcción de un tendido de una línea de alta tensión que permita llevar la energía que se produzca en las dos presas a centros de mayor consumo. De esta manera, el Gobierno lograría mantener las líneas de créditos chinas sin modificar las condiciones del préstamo, pero dotaría de otras funcionalidades a la obra.

En los borradores que tienen en las oficinas cerca de Aranguren hay otro detalle. El complejo estaba pensado para que produzca en los picos de demanda. Ahora, los técnicos estiman que es más conveniente que despachen como base, es decir, que funcionen más horas con una capacidad menor. La cuenta anualizada de la entrega al mercado es similar.

El ultimátum que el Gobierno les dio a Electroingeniería y a sus socios es celosamente estudiado. Sucede que la empresa cordobesa, que creció como pocas durante el kirchnerismo, no pasa por su...

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