El Gobierno confía en que el resultado de octubre acerque al Papa al país

RESUMEN

Prevé que la conflictividad bajará tras las elecciones; es la condición que puso Francisco para una visita el año próximo; hay planes para una misa en la 9 de Julio

 
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Con prudencia y satisfacción, así recibió el Gobierno la información de que el papa Francisco podría viajar a la Argentina en 2018. Pero al mismo tiempo, un mandato implícito recorrió los principales despachos oficiales: un eventual triunfo de Cambiemos en las elecciones sería la llave para superar el clima de conflictividad que divide a la sociedad, principal motivo por el que el Santo Padre aún no regresó a su país del que partió hace poco más de cuatro años.

El mensaje llegó con claridad a la Casa Rosada: una vez finalizado el proceso electoral, especularon fuentes cercanas al presidente Mauricio Macri, la tensión bajará sensiblemente. Y si la concreción del viaje del jefe de la Iglesia Católica, como adelantó ayer LA NACION, está condicionada a la existencia previa de un contexto de pacificación política y social, eso se verá claramente luego del 22 de octubre.

Así, el Gobierno sumó un nuevo efecto al éxito en los comicios legislativos. Además de generar un escenario favorable para negociar con la oposición la reforma tributaria, una nueva ley de coparticipación o cambios a la ley de Ministerio Público Fiscal para avanzar con la remoción de la procuradora Alejandra Gils Carbó, imponerse en las elecciones generaría el ambiente propicio para que el Papa vuelva a la Argentina.

"Creemos que una vez que pase el proceso electoral, la situación política se calmará. Aunque no creemos que la conflictividad sea muy elevada. Y ojalá el Santo Padre venga a la Argentina el año que viene", dijo a LA NACION uno de los principales asesores del Presidente.

Todo lo que rodea al vínculo con el Vaticano es celosamente cuidado en la Casa de Gobierno. Si bien hoy la relación es "buena", nadie quiere generar tensión. El círculo íntimo del jefe del Estado cuida cada detalle para evitar malas interpretaciones, y una declaración fuera de lugar podría generar inconvenientes. Todos los funcionarios de la primera línea lo saben.

"Cautela; es tiempo para estar muy tranquilos", respondió uno de los funcionarios encargados de llevar adelante las relaciones entre el Gobierno y la Santa Sede ante la consulta sobre la posibilidad de que Jorge Bergoglio regrese a la Argentina el próximo año. Por las dudas, el Gobierno ya tiene diseñado un plan en caso de que el Papa decida anunciarlo. El proyecto, según pudo saber LA NACION, además de los saludos de rigor por tratarse de una visita de Estado -se descuenta un encuentro con Macri-,...

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