El Gobierno apuntó a la división de la UCR y felicitó a Schiaretti

 
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Con casi nada para festejar, y varias facturas para endosar a sus socios radicales, desde el gobierno de juzgaron como "previsible" el contundente triunfo del gobernador peronista Juan Schiaretti, que luego de las elecciones de ayer se aseguró la continuidad en el poder de Córdoba por otros cuatro años, y que extendió su dominio hasta la ciudad capital, que pasaba a manos del PJ luego de alternancia entre radicales y juecistas."Era lo que se preveía, las elecciones en las provincias tienen una lógica local", afirmaban cerca del jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando los primeros cómputos ya daban cuenta de una victoria holgada para el mandatario cordobés. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, llamó a Schiaretti pasadas las 21 y lo felicitó por "el contundente triunfo", afirmaron fuentes oficiales.Mientras recordaban la buena y larga relación que une a Schiaretti con el Presidente interpretaban los resultados de manera curiosa. "Sacamos los mismos votos que en 2015, cerca de un 40 por ciento. Lo novedoso que pasó ahora es que el kirchnerismo no tuvo candidato", afirmaban dos voceros del oficialismo cuando ya era un hecho la durísima derrota sufrida por los dos candidatos radicales: Mario Negri (que contaba con la simpatía de la Casa Rosada y de Elisa Carrió y terminaba segundo) y Ramón Mestre, intendente de la ciudad que fue derrotado en su propio bastión."Lo tendrán que explicar ellos", reiteraban voceros del Gobierno en referencia a la decisión de los radicales de ir a la elección con listas separadas, algo que Balcarce 50 intentó evitar hasta poco antes del cierre de listas.De todos modos, en el oficialismo elogiaban al mandatario cordobés, parte del "peronismo dialoguista" que el Gobierno distingue del kirchnerismo...

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