Gibraltar, una frontera de tensión y contrastes

 
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GIBRALTAR.- Los dos se saludan en la verja donde termina España. "¿Qué? ¿Así que nos van a mandar la flota de guerra?", le dice Alberto Lucena a Adam Moreno, que contesta entre risas: "Hombre, si queréis encerrarnos como en tiempos de Franco...". Hablan el mismo idioma, pero uno es un español de Andalucía, donde la desocupación llega al 40%, y cruza la frontera para ir a su trabajo en un banco de Gibraltar. El otro es británico y regresa al peñón -una colonia rica y con pleno empleo- después de hacer compras para su comercio. Ellos son la imagen de la alta tensión que hoy http://www.lanacion.com.ar/1607848-vuelve-la-tension-entre-espana-y-gran-bretana-por-el-penon-de-gibraltarFrente a ellos, una cola infinita de autos atascados frente al control minucioso de la Guardia Civil; la represalia de Madrid a un plan británico para ahuyentar de la zona a los pescadores españoles.Otra vez la tensión se adueña de esta porción de tierra disputada desde hace 300 años. Los barcos de la Armada Real aparecerán de verdad en las aguas del Mediterráneo. Zarparán mañana desde Inglaterra, enviados por el premier David Cameron para unos "ejercicios rutinarios" previstos hace tiempo. Tan "rutinarios" como los operativos "para prevenir el contrabando" dispuestos por Mariano Rajoy y que pueden ocasionar varias horas de demora para entrar o salir del territorio británico.A los dos extremos de la verja, los coletazos del conflicto de soberanía trastocan la vida cotidiana y reflotan antiguos recelos entre dos pueblos condenados a necesitarse.http://www.lanacion.com.ar/1608304-david-cameron-llamo-a-mariano-rajoy-por-gibraltar-nuestra-posicion-no-va-a-cambiarcon pleno empleo y negocios financieros alentados por su conveniente política impositiva. Tiene más sociedades anónimas registradas que habitantes. Pero es una puntita de tierra, de apenas 6,8 kilómetros cuadrados, donde la vida para sus 29.000 pobladores -los "llanitos"- se hace agobiante sin cruzar seguido a España.Enfrente está La Línea de la Concepción, una ciudad con 40% de desocupación. Más de 7000 de sus 60.000 habitantes cruzan todos los días a trabajar en Gibraltar."Mire lo que están tirando al mar, son bloques de cemento con pinchos para rompernos las redes", grita Marcial Pérez, un pescador de 67 años que exhibe una fotocopia arrugada con un croquis, en una de las calles de La Línea que conduce a la frontera. Es uno de los afectados por la decisión del gobierno gibraltareño de crear un arrecife artificial en sus costas...

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