Gesto

Tengo ante mí un grupo de imágenes entre las que debo elegir una sobre la que escribiré. Son imágenes bellísimas, debido al deslumbramiento que despiertan sus formas o a su resonancia poética. Sin embargo, el ojo se detiene de manera empecinada -obstinado, pura fascinación ante el gesto de quien elige develarse, espantar el hechizo del ocultamiento- ante la mano que rasga la tela, se deja al desnudo, concita la mirada. La fuerza de ese gesto reside en su sobriedad. Su poderoso enigma, en aquello que encubre o enmascara. Ciertos espíritus suelen sentirse deslumbrados por las imágenes ambiguas y por eso...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba