Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA IV, 27 de Junio de 2017, expediente CNT 060612/2014/CA001

Fecha de Resolución27 de Junio de 2017
EmisorCÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA IV

Poder Judicial de la Nación SENTENCIA DEFINITIVA Nº 102.723 CAUSA Nº 60612/2014 SALA IV “GARCIA, ERNESTO DANIEL C/

JOCKEY CLUB ASOCIACION CIVIL S/ DESPIDO” JUZGADO Nº 66.

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los 27 de junio de 2017, reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso interpuesto contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación:

La doctora S.E.P.V. dijo:

I) Contra la sentencia de primera instancia (fs. 225/235) se alza la parte actora a tenor del memorial obrante a fs. 237/241 bis, replicado a fs. 247/256 por su contraria.

II) El sentenciante de grado rechazó la demanda interpuesta pues consideró que la prueba producida en la causa no resultó suficiente para avalar la postura del actor en cuanto a la existencia de una relación laboral con la demandada, en la forma y modo que describió en su relato inicial.

La parte actora se queja de lo así resuelto. Sostiene que el Magistrado de la instancia anterior valoró erróneamente las constancias de la causa, en particular las declaraciones testimoniales.

III) Adelanto que la queja vertida por el actor -de aceptarse mi propuesta- tendrá favorable acogida.

No comparto la solución a la que arribó el sentenciante de grado por cuanto del propio fallo apelado se desprende que está

reconocida la prestación de servicios de G. como “caddie” y que, por ende, resultaba aplicable la presunción nacida del art. 23 LCT, pesando en cabeza del Jockey Club Asociación Civil -en adelante, “J.C.”- la carga de desvirtuarla (v., al respecto, fs. 225 y fs. 233 párrafo 2º), consideraciones éstas que no han merecido cuestionamiento alguno.

Ante todo he de señalar, tal como lo expusiera, entre otros, en “M., J.M. c/P., L.R. y otro s/ Despido”

(SD Nº 97.343 del 24/09/2013, del registro de esta Sala), que uno de los Fecha de firma: 27/06/2017 Alta en sistema: 09/08/2017 Firmado por: H.C.G., JUEZ DE CAMARA Firmado por: S.E.P.V., JUEZ DE CAMARA Firmado por: L.G.B., SECRETARIO DE CAMARA #24258698#182389202#20170627091609906 Poder Judicial de la Nación temas que suscita mayores controversias en la doctrina y la jurisprudencia es aquél referido a los alcances de la dependencia laboral, fundamentalmente en aquellos supuestos que presentan particularidades que impiden incluirlos a priori en una u otra categoría -trabajo dependiente o trabajo autónomo- que se encuentran en una zona gris, supuesto en el cual se debe recurrir a lo que se ha llamado “haz de indicios” a fin de averiguar si en ese vínculo contractual subyace una relación laboral en los términos del art. 21 y concordantes de la Ley de Contrato de Trabajo, en función de las circunstancias fácticas que rodearon el vínculo.

No tenemos, en nuestro país, normas que regulen los supuestos en que, en otros países, se han referido a la “parasubordinación” o “cuasiasalariados” y a la protección limitada de trabajadores autónomos con dependencia económica, sino que en nuestro régimen legal vigente existe un sistema “binario”, al decir de Simón (“Trabajo autónomo o dependiente, ¿una disyuntiva inapelable?”, DT 2000-A, pág. 973) entre trabajadores autónomos y dependientes. Sí prevé en el art. 23 LCT una presunción a favor de la existencia de un contrato de trabajo en los casos en que se haya probado la prestación de servicios; aunque admite que dicha presunción “iuris tantum” pueda ser desvirtuada por prueba en contrario, al sostener que rige “salvo que por las circunstancias, relaciones o causa que lo motiven se demostrase lo contrario … y en tanto no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio”.

La presunción se basa en la circunstancia de que cuando se prestan servicios personales para otro, lo corriente es que se lo efectúe por cuenta y orden del que recibe y organiza dichos servicios. Por tal razón, comparto la llamada “tesis amplia”, sustentada entre otros por Fernández Madrid (“Tratado Práctico de Derecho del Trabajo”, Ed. La Ley, T. I, pág. 626) en cuanto establece que, constatada la prestación de servicios, será el pretendido empleador quien deberá probar que dicha labor constituye la excepción contemplada en la última parte del primer párrafo del citado art. 23 y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio (en igual sentido, Fecha de firma: 27/06/2017 Alta en sistema: 09/08/2017 Firmado por: H.C.G., JUEZ DE CAMARA Firmado por: S.E.P.V., JUEZ DE CAMARA Firmado por: L.G.B., SECRETARIO DE CAMARA #24258698#182389202#20170627091609906 Poder Judicial de la Nación “Huamani Pareja, A.R. c/ Palerva S.A. y otro s/ Despido”, SD Nº

95.253 del 31/03/2011, del registro de esta Sala).

Con estas pautas he de examinar el caso de autos, aunque adelanto que, desde mi punto de vista, la prueba que ha ofrecido la accionada en la causa no permitió demostrar esta cuestión esgrimida como fundamento de su defensa.

En efecto, los testigos que comparecieron a propuesta del J.C. (Arce -fs. 176-, M. -fs. 177- y P. -fs. 186/187-)

directamente dijeron no conocer al actor, y pese a intentar apuntalar la tesis defensiva desplegada en la contestación de demanda, lo cierto es que sus dichos se evidenciaron harto genéricos y ni siquiera han dado debida razón de sus dichos; incluso advierto que los dos primeros señalaron que los “caddies” ingresaban directamente al club sin ningún control, extremo que no sólo aparece poco verosímil y contrario al normal suceder de las cosas, sino que tal afirmación contradijo palmariamente lo afirmado por la propia demandada en su responde, donde sostuvo textualmente que “…aquellos caddies que cumplen su cometido dentro del Club, son perfectamente identificados y reconocidos, ya que su ingreso a las instalaciones requiere de su individualización y registro por elementales cuestiones de seguridad…” (cfr. fs. 47 pto. 23), y que “al ingresar al establecimiento, debe por supuesto identificarse, y por razones elementales de seguridad, seguramente habrán de consignarse sus datos...” (v. fs. 56 vta., párrafo 3º).

Cabe señalar, asimismo, que estos testigos han manifestado ser empleados de la demandada, por lo que sus testimonios debían ser analizados con mayor estrictez, a la par que debían verse respaldados por otras pruebas, lo que, a poco que se observe la causa, no ha ocurrido. Por todas estas razones es que considero que no puedo otorgarle a estas declaraciones suficiente valor probatorio, luego de analizarlas a la luz de la regla de la sana crítica (conf. arts. 386 del CPCCN y 90 de la LO).

Y, como anticipé, ninguna otra prueba hubo en la causa que me lleve a tener por cierta la tesis desplegada en el responde; nótese, a mayor abundamiento, que fue el propio Magistrado anterior Fecha de firma: 27/06/2017 Alta en sistema: 09/08/2017 Firmado por: H.C.G., JUEZ DE CAMARA Firmado por: S.E.P.V., JUEZ DE CAMARA Firmado por: L.G.B., SECRETARIO DE CAMARA #24258698#182389202#20170627091609906 Poder Judicial de la Nación quien destacó que “…los caddies ingresaban al club, quedaban...

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