Ganancias: los efectos y los riesgos del proyecto de ley y las asignaturas pendientes del impuesto

Planteado en un año electoral, en un contexto de crisis fiscal y de altos índices de pobreza, después de un año de ajuste a las jubilaciones y pensiones, y con un impacto previsto que varía según rangos de ingresos, el proyecto de ley del oficialismo sobre el impuesto a las Ganancias tiene aspectos que despertaron posiciones críticas entre economistas y tributaristas, más allá de que hay quienes directamente advierten que la iniciativa, referida al tributo que es considerado uno de los más progresivos en el universo de las cargas fiscales, no es oportuna.Una de esas cuestiones es la modalidad con la cual se busca dar un alivio a los ingresos de más de 1,3 millones de personas (según el dato presentado por el oficialismo). La manera elegida provocaría, en caso de no haber en forma inmediata una reglamentación que corrija el efecto, que haya saltos bruscos en cuanto al peso de la carga fiscal en los ingresos, porque quienes seguirían tributando se verían alcanzados por las alícuotas más altas del esquema, con consecuencias distorsivas en las brechas del ingreso en mano de empleados con distintas remuneraciones.Desde el oficialismo afirman que se evitarán esos saltos con disposiciones posteriores a la aprobación de la ley. La iniciativa no evita esas consecuencias distorsivas, sino que prevé otorgarle facultades al Poder Ejecutivo para aumentar montos de deducciones, solamente en el caso de quienes tengan remuneraciones de entre $150.000 y $173.000 ($124.500 y $143.590 netos). Es decir, habrá atribuciones para que se disponga, sin una normativa que pase por el Congreso, un alivio del impuesto en esos casos.En cambio, para para quienes tengan salarios superiores a $173.000 no se prevén cambios respecto de la imposición actual, lo cual determinará que, por ejemplo, con $25.000 más de sueldo bruto, la diferencia en el ingreso en mano sea de solamente unos $4500, en el caso de un empleado sin familia a cargo, con una remuneración de $175.000, en comparación con uno cuyo salario bruto sea de $150.000.Si el texto se aprueba tal como está y no media la reglamentación para evitar los saltos, por su trabajo del mes siguiente habría quienes percibirían de bolsillo menos dinero que otros trabajadores con un salario bruto menor. Por superar, por ejemplo, en $5000 los $150.000 -la remuneración que se propone como umbral para pagar o no-, se tributa hoy cerca de $11.000 mensuales. Así, quien tenga un salario bruto de $150.000 cobrará en mano $124.500 y quien tenga una remuneración de $155.000 recibiría de bolsillo algo menos de $118.000.Además de los asalariados con remuneraciones superiores a $173.000, quedan al margen de las mejoras los autónomos que, por las disposiciones legales vigentes, tributan a partir de ingresos más bajos. Así, se ampliarán las brechas entre esos universos de contribuyentes, aunque el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, impulsor del proyecto de ley del oficialismo, dijo que se va a trabajar en otra iniciativa dirigida a los trabajadores independientes.En un análisis más de fondo, una pregunta que surge es la referida a lo adecuado o no del objetivo -invocado en la presentación de la iniciativa-, de que quienes paguen sean alrededor de un 10% de los asalariados. ¿Es un criterio lógico el de cuidar que la cantidad de personas gravadas no sea de más de un determinado porcentaje, sin observar otras cuestiones? ¿O podría...

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