Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA III, 16 de Octubre de 2020, expediente CNT 033676/2013/CA001

Fecha de Resolución16 de Octubre de 2020
EmisorCÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA III

Poder Judicial de la Nación SENTENCIA DEFINITIVA CAUSA Nº 33676/2013 - “GALLO, CARLA

ELIZABETH C/ FLYING AMERICA S.A. Y OTROS S/ DESPIDO ” -JUZGADO N°

16.

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a , reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso deducido contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación:

La Dra. D.C. dijo:

I.- Contra la sentencia de primera instancia (ver fs. 509/513), que hizo lugar parcialmente a la demanda, se alza la codemandada Flyng América SA

(F.), a tenor del memorial obrante a fs. 515/526, sin réplica de la contraria.

Por su parte, el letrado de la actora apeló sus emolumentos por considerarlos reducidos (fs. 514).

El Sr. Juez de anterior grado, en lo que aquí interesa, tuvo en cuenta que las circunstancias fácticas corroboran que la explotación conjunta de las aeronaves en que la actora prestó servicios, no basta para configurar la situación aprehendida por el art. 31 LCT, ya que los elementos de autos no sugieren la existencia de un conjunto económico de carácter permanente que hubiera incurrido en maniobras fraudulentas o conducción temeraria.

Sin embargo, continuó el sentenciante, y concluyó que la empleadora N. SA retuvo la titularidad formal de la relación de trabajo, y delegó en Flyng América SA el ejercicio de las facultades de dirección y organización de sus dependientes que, según reconoció, debían responder a sus órdenes y se hallaban bajo su supervisión, por lo que concluyó que ambas empresas actuaron como un empleador plural en los términos del art. 26 LCT y, en consecuencia, las condenó en forma solidaria.

II.- F., se queja porque se la condenó como empleadora en los términos del art. 26 de la LCT, por la valoración de la prueba testimonial,

documental e informativa, porque se la condena a entregar los certificados de Fecha de firma: 16/10/2020

Firmado por: C.G.A., SECRETARIO DE JUZGADO

Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA

Poder Judicial de la Nación trabajo, y a pagar las indemnizaciones de los arts. 80 LCT y 2 de la Ley 25.323.

También apela, la imposición de costas y la regulación de honorarios, por elevada.

III.- Ahora bien, en su reclamo, la Sra. G., demandó a N. SA, F. América SA, M.J.L., R.A., M.C.A., S.B. y D.B..

A tal fin, sostuvo que N. y Flyng, explotaban los aviones M.D.M., haciendo ambas uso del personal.

La codemandada N., en su conteste (fs. 121/129), negó que haya operado en conjunto con F., y que haya explotado también en conjunto con la misma, los aviones detallados en el escrito de inicio.

Por su parte, F., en su responde (fs. 179/190), manifestó que la única empleadora fue N.. Adujo, que con dicha firma la unió una relación comercial.

Así, explicó que N., tomó en leasing, a través de contratos celebrados con dadores del exterior, las aeronaves mencionadas en la demanda,

inscribiéndolas a su nombre como tomador conforme el régimen establecido en el art. 42 del Código Aeronáutico.

Afirmó, que posteriormente, N., en su carácter de tomador de dichas aeronaves, celebró con Flyng, tres contratos de locación de aeronaves,

mediante los cuales les alquiló las aeronaves en cuestión.

Resaltó, que el hecho de que la tripulación la proporcione el locador de la aeronave (en este caso N.), constituye un aspecto que define la figura como locación de aeronave armada y equipada y en el marco de esa figura,

recibió de aquella, las tres aeronaves con la tripulación necesaria para operarlas,

provista y contratada como empleador por N. en su carácter de locador.

IV.- Sentado ello, veamos la prueba producida en autos.

(i) La Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), informó

que N. registró inscriptas las aeronaves matrículas LV-CIT, LV-BSC y LV-

CSW, siendo las mismas inscriptas a nombre de N. y registrada con un contrato de locación a nombre de F., desde el 29/09/2010 (ver informes de la ANAC a fs. 26/283 y 401/411).

Fecha de firma: 16/10/2020

Firmado por: C.G.A., SECRETARIO DE JUZGADO

Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA

Poder Judicial de la Nación (ii) De la declaración testimonial del Sr. J., a fs. 417,

propuesto por la aquí quejosa, surge que: “N. tiene un contrato con Flyng America, de alquiler de aviones en el modo ACMI, que significa tripulación,

mantenimiento y seguro, entrenamiento de los tripulantes, eran los encargados de toda la coordinación de todo vuelo, los salarios los pagaba N., los permisos de vuelos los tenía Flyng América, N. no tenía esta certificación”

V.- Así las cosas, coincido con el magistrado de la anterior instancia, en cuanto a que a tal cuadro de situación, le resulta aplicable el juego normativo de los artículos 5, 6 y 26 LCT, pues, resulta innegable que ambas condenadas oficiaron como el empleador múltiple de la actora, atento a que explotan las mismas aeronaves, y el trabajo de aquella benefició a ambas. Todo lo cual indica que la demandada F., debió verificar que N., cumplía con la normativa laboral aplicable al caso.

Es que, para el derecho del trabajo, así como para el derecho fiscal, lo que interesa es la realidad, y esta fue que la codemandada F. se benefició con la prestación de N., cuanto de los trabajadores, razón por la cual funcionó con estos últimos como el empleador, en los términos del artículo 26

LCT. De ello, podría haberse excepcionado, si hubiese acreditado cumplir con las obligaciones a su cargo, lo cual no sucedió.

Pero aun cuando se busque responsabilizar a la figura de un intermediario como el “verdadero” empleador, cabría la responsabilidad de las codemandadas en atención al incumplimiento del control que tal relación supone.

Es por cuanto considero relevante, que, durante todo el desarrollo del vínculo, la actora prestó los mismos servicios, en la misma aeronave, y bajo las directivas y fiscalización del personal dependiente de F..

Es decir, encuentro configurado en el caso, la figura descripta en el art. 29 LCT. Recordemos su texto: “Interposición y mediación. Solidaridad”, que enuncia: “Los trabajadores que, habiendo sido contratados por terceros con vista a proporcionarlos a las empresas, serán considerados empleados directos de quien utilice su prestación. En tal supuesto, y cualquiera que sea el acto o estipulación que al efecto concierten, los terceros contratantes y la empresa para la cual los trabajadores presten o hayan prestado servicios responderán solidariamente de todas las obligaciones emergentes de la relación laboral y de las que se deriven del régimen de la seguridad social”.

Al respecto, tengo dicho que la figura del art. 29 de la L.C.T., lleva Fecha de firma: 16/10/2020

Firmado por: C.G.A., SECRETARIO D. precarización a un único camino: JUZGADO del contrato de trabajo.

Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA

Poder Judicial de la Nación En el punto, destaco que hace unos años, al formular ante un curso plagado de especialistas en Derecho del Trabajo, originarios de vertientes ideológicas absolutamente diversas, la pregunta de si la solidaridad en nuestra disciplina era regla o excepción, la asombrosa y unánime respuesta fue: la excepción, lectura que constituye un error interpretativo severo.

Esto demuestra una abrumadora cosmovisión de la Ley de Contrato de Trabajo desde una teoría completamente descaminada, porque la misma ley provee las herramientas para comprender los alcances, en el caso concreto del artículo 29, del modo correcto y sin necesidad de recurrir a otro cuerpo normativo: ambas empresas constituyen el empleador, y son solidarias,

responsabilidad que se excepciona solo cuando acreditan haber cumplido con las obligaciones a su cargo.

A fin de precisar conceptos, corresponde recordar lo que he dicho al respecto, como juez del Juzgado Nacional del Trabajo N.. 74, en la sentencia N.. 3076, dictada en el 2004, en autos “MARTÍN, F.A. C/ LATER

CER S.A. Y OTRO S/ DESPIDO” que “… Es un principio del Derecho del Trabajo por todos conocido que, el hecho de que las partes le atribuyan a la relación una determinada naturaleza, no la convierte en tal, dependiendo por el contrario de la calificación jurídica que se le de, fundada en la realidad de los hechos”.

En efecto, debe imponerse la preeminencia de la realidad (principio imperante en nuestra disciplina). Este principio hace prevalecer, en caso de discordancia, lo fáctico, es decir, lo que realmente ocurre, sobre lo establecido en documentos (en este caso, los contratos de locación que esgrime el quejoso), o que ha sido asentado de alguna manera.

Desde la perspectiva de la relación laboral, ese vínculo contractual (y por supuesto, la relación), supone una desigualdad inicial, a prori, que sólo ficcionalmente equilibra el legislador. De allí que un hijo dilecto del principio de la realidad, sea la irrenunciabilidad, el in dubio pro operario, etc.

Distinta resulta la lógica del derecho civil (aunque dejo expresamente afuera, al derecho de los consumidores), pues esta parte de una igualdad inicial, reparada a posterior por el legislador, sólo en el caso de que se produzca el desequilibrio (abuso de derecho, fuerza mayor, etc.).

Por consiguiente, el principio de la realidad debe ser rector dentro y fuera del proceso judicial.

Fecha de firma: 16/10/2020

Firmado por: C.G.A., SECRETARIO DE JUZGADO

Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: M.C.H., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA

Poder Judicial de la Nación Así vemos que en el caso, F. brinda el servicio de vuelos aéreos de pasajeros, para lo cual, utilizando la figura...

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