Gabriela Martínez, la dama del bajo

 
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Un café, un cigarrillo y una risa que retumba entre cuatro paredes. Gabriela Martínez, la bajista de Las Pelotas, este año cumple dos décadas como integrante de la banda que lidera la voz de Germán Daffunchio y los empezará a celebrar mañana, cuando suba al escenario del Luna Park para presentar el excelente último disco del grupo, Cerca de las nubes. Es más, ella entró al mismo tiempo que Gustavo Jove, la otra mitad de la base. Pero mientras el baterista tuvo que lidiar un poco más con el mito de Sumo, heredado de Superman Troglio, su antecesor en el instrumento, ella sólo tuvo que ganarse su lugar en una banda y en un ambiente bien masculinos. ¿Sólo? "Yo tocaba en un grupo que se llamaba Rey Tinto", inicia el relato Gabi. "Una noche tocábamos en Arpegios –continúa–, uno de esos sótanos de San Telmo que ya no existen más. Ahí hacía sonido Félix, que en esa época era el sonidista de Las Pelotas. Me comentó que el bajista se había ido (Beno Guelber) y que en dos o tres años habían pasado seis bajistas por la banda. Le di mi número de teléfono, pero pasaron dos meses y nadie me llamó. Al cabo de ese tiempo me volví a cruzar con Félix y me cuenta que la banda ya tenía mi teléfono y que me iban a llamar. Lo hicieron, me convocaron para una prueba y ahí me enteré de que antes de llamarme probaron a todos los bajistas hombres que tenían a mano.""Eran poco comunicativos, en el momento me dijeron «todo bien», pero Germán y Tomás se volvieron a Córdoba después de la prueba y creí que no había quedado. Pensé «éstos me dijeron todo bien para decir algo». Pero no, a la semana veo en el suplemento Sí de Clarín que Gustavo [Jove] era el nuevo baterista y yo la nueva bajista. Y a los dos días me llamaron para empezar a ensayar. Ensayamos un mes entero, Gustavo y yo teníamos que aprendernos todos los temas y recién después de ese período salimos a tocar."Y la base se mantuvo todos estos años. Es más: con el tiempo Gabriela se convertiría en un miembro crucial de la banda: la conciliadora, la integrante de pequeñas sociedades compositivas y, claro, la dueña de ese sonido tan sutil como contundente que ya es marca registrada de Las Pelotas. En silencio, ganándose la confianza primero y la amistad después, GM conocería de a poco el mito y la sombra que perseguían a la banda: Luca Prodan y Sumo. "Al principio se notaba que eso era algo muy fuerte, porque aun sin hablar estaba presente. Pero hay que respetar los tiempos de cada uno. Al principio, en una relación, uno no quiere...

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