Tecnología del futuro para el bien del planeta y la humanidad

 
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Además de servir como vidriera para exhibir productos, lanzar modelos inéditos y poner a consideración prototipos y conceptos, todos los autoshows del planeta han reflejado las ideas-fuerza y tendencias que impulsaron a la industria en cada momento de la historia.En otras palabras, cada salón del automóvil tiene un leitmotiv conceptual vinculado con las circunstancias económicas, tecnológicas y sociales de la época en que se desarrolla.Este 43er. Salón de Tokio, que está abierto al público desde el sábado último hasta mañana, no es la excepción. Los ejes conceptuales que dominarán la escena en los próximos años, claramente expresados por los presidentes de las principales compañías japonesas agrupadas en la Japan Automobile Manucafturers Association (JAMA) en la presentación de bienvenida al periodismo e invitados especiales (denominada Mobilityscape Tokyo), son dos: emisión cero y accidentes cero.Lo de bajar o eliminar la emisión de contaminantes a la atmósfera no es nuevo. Esta tendencia, que tiene su cara visible en la cada vez mayor cantidad de modelos híbridos, eléctricos y, más tímidamente, con celda de combustible, viene de hace más de una década.Más novedoso es el concepto de que no haya accidentes. Igual que cuando las normas antipolución europeas y norteamericanas impulsaron a los fabricantes de vehículos a trabajar en la reducción de las emisiones, también en el tema de los accidentes cero hay, por lo menos en Japón, una política de Estado para instar a las automotrices a incrementar la seguridad de los vehículos.La respuesta está, otra vez, en la tecnología: reducir el poder de decisión del factor humano e incrementar la autonomía del vehículo. Parece ciencia-ficción, pero no lo es. Se trabaja desde hace tiempo en este tema.El concepto accidentes cero involucra varios aspectos. Por un lado, el incremento de la tecnología en cada auto para evitar colisiones (cámaras, sensores, radares). Por otro, la comunicación entre los vehículos, con idéntico objetivo, y tercero, la interacción del automóvil con el entorno (semáforos, cámaras en estacionamientos y en las calles), que implica el desarrollo de tecnología en la infraestructura, en la que, obviamente, el Estado en sus diversas jerarquías también debe tener un rol fundamental.Conducción autónomaEstas ideas, en suma, proponen lo que se denomina conducción autónoma. Es decir, un vehículo autónomo del conductor o presto a corregir errores sin intervención humana. Demostraciones prácticas de estas...

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