Otra fuga hacia adelante

 
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La estructura regulatoria e impositiva del mercado de trabajo de servicio doméstico ha dado una nueva evidencia del continuo fracaso operativo conceptual del Gobierno, y en particular de la AFIP, para lograr objetivos que permitan proteger y ayudar a los trabajadores.Según las cifras que dejó trascender Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, hay 1.100.000 trabajadores domésticos de los que solamente 400.000 están registrados. Es decir, hay un 64 por ciento de trabajadores no registrados, porcentaje exorbitante y todavía mucho más alto que el que corresponde al mercado de trabajo general.La reciente promulgación de una nueva ley de servicio doméstico, que reitera el criterio errado utilizado hasta el presente y describe como propuesta una utopía, evidencia la torpeza intelectual de los legisladores que no quieren o no pueden entender lo que pasa.El objetivo de la AFIP de cobrar impuestos a los más pobres de los pobres es repudiable desde un punto de vista ético, pero, por sobre todo, un absurdo en cuanto desconoce la capacidad de adaptación de estas personas.Cualquier economista sabe -Echegaray puede consultar con Kicillof, profesor de la UBA que un impuesto reduce la demanda y su efecto sobre el salario dependerá de la elasticidad de la oferta. Siendo la oferta de trabajo doméstico muy inelástica es esperable que el impuesto termine siendo pagado por el trabajador por un menor salario.La resolución 3492 es otra bravata inútil de la AFIP, de perfil invasivo, totalitario e inconstitucional, que mereció incluso una errata del Gobierno. La norma había dispuesto en principio que quienes tuvieran ingresos superiores a los 500.000 pesos al año o bienes por más de...

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