Frontera: viaje al paraíso de los narcotraficantes

 
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FRONTERA.– Héctor Argentino Gallardo no dudó. La orden al sicario Juan Ignacio Figueroa fue simple y directa: "Cocinalo". El hombre de 42 años, conocido como "el Patrón", cerebro de una organización narco integrada por argentinos, paraguayos y colombianos con despliegue logístico dentro y fuera del país, no toleraba la deslealtad, sobre todo si venía de un empleado suyo. Le había llegado el rumor de que Raúl Reynoso le robaba drogas y tenía ínfulas de independizarse.

"Llevalo a los terrenos de atrás y cocinalo", ordenó Gallardo por teléfono, desde lejos. Aquel tórrido 18 de diciembre de 2013 estaba en Orán, Salta, a 1200 kilómetros de Posadas, donde el grupo tenía una de sus bases operativas; la otra, acá, en Frontera, en el límite entre Santa Fe y Córdoba.

"¿Le doy de una, no hay problema?", preguntó Figueroa en busca de confirmación. Su jefe le respondió, lacónico: "De una". Figueroa llevó a Reynoso al matadero. Pocas cuadras antes de llegar al descampado donde lo iba a ejecutar, aparecieron los gendarmes.

Los terminaron presos y, pocas horas después, cayó el Patrón, acusado de ser el organizador de una banda dedicada al narcotráfico a gran escala por tierra y aire. A las 18.30 de aquel 18 de diciembre de 2013, cuando el termómetro en Posadas estaba clavado en 37 grados, Figueroa había puesto en marcha el plan para matar a Reynoso, a quien no sólo conocía, sino que alojaba en su casa de la capital misionera cuando viajaba por pedido de su jefe. Le dijo de ir a dar una vuelta en auto, mientras luchaban contra el calor con un tereré bien frío. Sólo faltaban unas cuadras para llegar al descampado cuando en la avenida Blas Parera al 4700, en un barrio de chalets con tejas rojas, los gendarmes detuvieron la marcha del Fiat Uno. En la guantera encontraron una pistola semiautomática Hi Power 9 mm, con 15 balas listas para usar.

Horas después la propia Gendarmería detuvo a Gallardo en el kilómetro 3 de la ruta 50, en las afueras de Orán, donde -según declaró luego- había ido "a comprar semillas" con Antonio Astrada, "asesor" y supuesto socio de una empresa cerealera con sede en Chabás, a 90 kilómetros de Rosario. Astrada está en pareja con otra procesada en la causa, Jaquelina Ungaro.

El suceso precipitó la investigación, que había comenzado a mediados de 2013. Gallardo cambiaba frecuentemente los teléfonos, pero el que usaba en ese momento en Salta estaba intervenido. Al enterarse de que por orden del Patrón iban a ejecutar a una persona, el juez federal de Córdoba Ricardo Bustos Fierro dispuso un megaoperativo...

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