Franco Venturini: 'El bloque es como Gulliver, un gigante atado que no se puede mover'

Para Franco Venturini, reconocido editorialista del diario Corriere della Sera y experto en política internacional, Europa es como el gigante Gulliver, prisionera de las cuerdas que la atan, amenazada por la pérdida de consenso social y económico y el fenómeno del retorno de populismos y nacionalismos.

En una entrevista con LA NACION, Venturini, de 71 años y licenciado en Ciencias Políticas, advirtió también que lo más peligroso en este momento para la Unión Europea (UE) es el presidente norteamericano, Donald Trump, "enemigo" del bloque.

-¿Cómo ve la situación de crisis que vive la UE?

-Yo suelo comparar a la UE con Gulliver, el gigante atado que no se puede mover. Me gusta esta comparación porque no hay que olvidar que, antes de hablar de sus problemas, Europa es un gigante. En 2017, creció más que Estados Unidos, en porcentaje; Europa es el mayor mercado del mundo y por eso sigue siendo una gran protagonista del escenario internacional. Pero está en una crisis progresiva, por lo que, como Gulliver, está bajo amenaza de perder su vida, prisionera de las cuerdas que la atan.

-¿Cuáles son estas cuerdas, las causas de esta crisis progresiva?

-Los motivos son varios. Pero si hacemos un esquema, el motivo básico es que se está rompiendo el consenso entre el propio concepto de Europa y los pueblos europeos. Pero hay que subrayar que aún no se ha roto porque el consenso en favor de Europa es aún ampliamente dominante en todos los países del continente. Aunque Italia hoy es uno de los países menos europeístas de Europa.

-¿Por qué?

-Para explicar esto hay un hecho muy puntual: Italia siempre ha sido europeísta, así como es católica. Es decir, si uno nace en una familia italiana es automáticamente católico, después uno puede practicar o no. Y lo mismo pasó con el europeísmo, que fue una elección obligada y voluntaria para una Italia que salía destruida de la Segunda Guerra Mundial y del fascismo. Cuando se firmó el tratado europeo de Maastricht (1992), este fue ampliamente discutido en todos los países europeos, pero en Italia fue aprobado en un Parlamento semivacío, donde apenas se pudo lograr que hubiera quorum.

-¿Cuándo empezó el desapego?

-Empezó con Silvio Berlusconi, que fue el primero en comenzar a hablar de "intereses nacionales", algo que antes no era políticamente correcto, porque si uno hablaba de "intereses nacionales" era fascista. Los italianos fueron descubriendo los intereses nacionales y cada vez más. Por ejemplo, cuando el dinero...

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