El FMI, la temida reforma laboral y lainvasión venezolana

 
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Mientras el temblor cambiario sacude a los argentinos y buena parte de la dirigencia política y sindical se escandaliza ante el pedido de ayuda al FMI y su potencial imposición de un mayor ajuste y una reforma laboral que juzga inaceptable, cada día llegan en promedio al país 363 inmigrantes venezolanos, que huyen del hambre, la inseguridad, las persecuciones ideológicas y la ausencia de libertades del régimen de Nicolás Maduro. La gran mayoría de ellos obtiene rápidamente un empleo, a tal punto que en las últimas semanas se viralizó en redes sociales una frase que, más allá de sus matices despectivos hacia una porción de la sociedad, obliga a la reflexión: "Los venezolanos que llegan consiguen laburo en un día. Los piqueteros hace 15 años que no consiguen trabajo".

Estadísticas oficiales que datan de 2015 señalan que el 11,3% de la población económicamente activa está formada por inmigrantes y que este segmento se caracteriza por un menor nivel de desempleo que la población nativa, aunque su tasa de informalidad asciende al 52,9% y supera el promedio. Sería un error considerar simplemente que todos los venezolanos -y también los colombianos- que se han radicado legalmente en la Argentina hayan conseguido emplearse por aceptar trabajar en negro. Son muchos los que están debidamente registrados, más allá de importantes profesionales y técnicos como los que requiere la industria petrolera. El rasgo que los diferencia de no pocos trabajadores argentinos que no pueden insertarse en el mercado laboral es su mejor nivel educativo, su respeto y agradable trato, y particularmente, su mayor flexibilidad y disposición a trabajar durante jornadas más largas.

Esta situación interpela a la sociedad argentina. Al margen del trabajo informal, derivado muchas veces de impuestos al trabajo que hacen que por cada 100 pesos de sueldo de un trabajador, este solo lleve a su bolsillo entre 70 y 80 pesos, y el empleador termine pagando más de 150, la conclusión es que hay trabajo y es ocupado por extranjeros antes que por argentinos. Podrá decirse que es un fenómeno propio de muchos países del mundo. Pero el mercado argentino tiene otras particularidades. Entre ellas, cierta resistencia de algunos compatriotas que prefieren el confort de un subsidio estatal a desempeñarse en la actividad privada con cada vez mayores exigencias.

En un informe sobre la Argentina dado a conocer en diciembre pasado, el FMI puntualizó que nuestro país "tiene instituciones y...

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