La fin de l´hospitalité

Autor:Le Blanc, Guillaume - Brugère, Fabienne
Páginas:149-150
 
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Profeta del genocidio. El Vicariato castrense y los diarios del obispo Bonamín en la última dictadura
Revista de Estudios sobre Genocidio. Año 8, volumen 12, Buenos Aires, noviembre de 2017, ISSN 1851-8184 / ISSN-e 2362-3985
La fin de l´hospitalité
Autores Le Blanc, Guillaume y Brugère, Fabienne
Editorial Flammarion, Paris, 2017
Reseña bibliográfica Pamela V. Morales
En 1979, los dos intelectuales franceses más importantes de sus tiempos, Raymond
Aron y Jean Paul Sartre, se reunieron –luego de 32 años sin dialogar ni encontrarse–
en los escalones del Palacio del Elíseo, ante el presidente Giscard, para pedir el asilo
de miles de refugiados provenientes de Vietnam y de Camboya. Ahora bien, ¿quién
actualmente está interesado en el destino de los refugiados y migrantes? ¿Por qué la
hospitalidad dejó de ser un valor político impulsado por los Estados para convertirse
en un mero valor privado defendido por los individuos? ¿Cómo han cambiado nuestras
sociedades receptoras para convertirse en sociedades expulsoras de migrantes? En
La fin de l’hospitalité, los filósofos Guillaume Le Blanc y Fabienne Brugère intentan dar
respuesta a estos interrogantes.
Luego de recorrer diferentes campos de refugiados en Europa, los dos filósofos bus-
can rastrear los orígenes del sentido de la hospitalidad. Allí se encuentran con que,
desde la Antigüedad hasta la Ilustración, desde la Odisea de Homero hasta la Paz
Perpetua de Immanuel Kant, la hospitalidad se relaciona con una extraña ambigüedad
proveniente de una fórmula familiar que se podría sintetizar como “siéntase como en
casa”, en la que se propone un intercambio de lugares entre el anfitrión, el que recibe y
el invitado, el que es recibido.
De esta manera, se detecta que el valor antiguo de la hospitalidad surge de un sen-
timiento hacia el otro, un deseo de ayudar, recibir y hospedar al que lo necesita, al que
está en peligro; de la convicción de que la existencia es digna de atención y conside-
ración. Kant ha proclamado que, dado que la tierra no pertenece legalmente a ningu-
na nación o individuo, nadie tiene “más derecho que otro” a un lugar en ella. Pero la
modernidad y la instalación de los Estados nacionales como sedes territoriales de las
comunidades políticas han permitido que estos últimos se adueñen del espacio levan-
tando fronteras y asumiendo la prerrogativa de decidir quién debería pertenecer dentro
de ellas.
La creencia de que la mezcla es un enriquecimiento y de que el mundo de uno nece-
sita el mundo de los demás ha cedido frente al miedo a ser contaminado y absorbido
por otros. El extranjero ha dejado de ser un invitado al que se le pide que ingrese a su
hogar para convertirse en un mendigo sin futuro, un intruso temido, un invasor poten-
cial, un alborotador virtual que debe ser rechazado. Es, en este sentido, que los autores
consideran que la migración se ha despojado de toda legitimidad y se ha convertido en
la figura que representa la alteridad radical repulsiva.

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