La fiesta de algunos

 
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Mientras mueren argentinos en la calle y la sociedad es sacudida por hechos dramáticos, la Presidenta se contornea sonriente y bate con entusiasmo unos tambores. Se la ve feliz, http://www.lanacion.com.ar/1646560-cristina-kirchner-bailo-en-los-festejos-por-los-30-anos-de-la-democraciapara saludar a sus partidarios, que le responden con aclamaciones alzando banderas y pancartas. La distinción entre fan y militante se esfuma, http://www.lanacion.com.ar/1646559-moria-casan-y-sofia-gala-junto-a-cristina-kirchner-en-el-acto-por-los-30-anos-de-la-democrac. En otra escena de la misma fiesta, un cantante popular, que le había pedido a Dios que lo librara de la indiferencia, omite la tragedia y se suma a la algarabía general, aunque deja trascender que no cobrará por la distracción. Algunos cortesanos deciden no negar a los que murieron, pero invitan a sospechar de ellos. En un caso se afirma que hay que investigar sus fallecimientos; en otro, se los desacredita, comparándolos desfavorablemente con los caídos en 2001. Aquellos eran heroicos luchadores contra el neoliberalismo, éstos son simples ladrones.Pronto los sondeos mostrarán el costo de estas actitudes del poder político. Los funcionarios lúcidos lo saben y protestan en silencio. Las amplias franjas de clase media que estaban restituyéndole crédito al Gobierno, y siguiendo con simpatía el restablecimiento presidencial, se vieron sorprendidas y angustiadas ante el desorden. Es difícil para ellos entender lo que ocurrió. Los vecinos de las ciudades donde sucedieron los saqueos fueron testigos y víctimas. Los que permanecieron alejados recibieron el informe disímil de los noticieros de televisión que, en unos casos, acentuaron los acontecimientos y los amplificaron, y, en otros, directamente los obviaron, a tono con el Gobierno.Tantas versiones y explicaciones se han ofrecido de los saqueos que es difícil pasar algo en limpio. Sin embargo, varias líneas de interpretación confluyen, si se sabe ver por debajo de la guerra política que separa a detractores y defensores del kirchnerismo. En este plano, la prensa escrita y la digital superan largamente a la televisión. Los argumentos lucen menos maniqueos que las imágenes. Las columnas de opinión coincidieron en algunas citas y diagnósticos, más allá de la línea editorial de los diarios donde se publicaron. Aun con trazos gruesos, se converge en ciertos puntos: la desigualdad social, la complicidad de la policía, el delito y la política; el narcotráfico, la...

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