Las ficciones ya son una realidad

 
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¿Quién iba a decir que al calor del verano, cuando unos se van y otros vuelven, la ficción iba a dar un paso al frente en la televisión para, de paso, intentar rescatarla de tanto reality rancio y chimenterío insustancial?Desde que en 1994 Alejandro Romay terminó con la rotación diaria de programas con actores a las 21 para dar paso en tira a la telenovela Más allá del horizonte , las acciones de las ficciones televisivas empezaron a caer.Un ritmo que se fue volviendo vertiginoso y la llegada del rating minuto a minuto cambiaron definitivamente el metabolismo televisivo y lo llenaron de inútiles urgencias. Los escándalos al paso, reales o inventados, potenciados por talk shows y programas de archivo y de panelistas se expandieron y ya en 1999 las figuras gritaban a los cuatro vientos: "Somos actores, queremos actuar".No pocos terminaron reciclados como conductores de programas de entretenimientos y magazines, y a las ficciones locales defender sus territorios se les hizo cuesta arriba cada vez más.Ni qué decir a partir de 2006, cuando los certámenes de baile, canto y patinaje de ShowMatch viraron a hegemónicos y resecaron las noches de la competencia.Este verano de 2011 comenzó, en tal sentido, de la peor manera, con sendos reality shows en los dos canales más importantes, expandidos en varios programas satélites y de debate en ambas grillas.Con Herederos de una venganza (de la factoría Pol-ka, en El Trece) y El elegido (bienvenida incursión en la producción de dos de sus protagonistas, Pablo Echarri y Martín Seefeld, por Telefé), la ficción local de este año comenzó a ponerse de pie. Pero fue en la semana que pasó donde tocó el cielo con las manos, al superar con comodidad las audiencias de los muy mediocres Gran Hermano y Soñando por bailar , a pesar de que éstos apelaron a todo tipo de artificios y triquiñuelas para llamar la atención. Casi es innecesario recordar que también le pasó el trapo a los programas de chimentos, aunque eso ya no es ninguna novedad: históricamente las ficciones doblan y últimamente hasta cuadruplican el rating de esos espacios de naderías, injustamente sobredimensionados en la TV no sólo por su extenuante duración y frecuencia, sino porque sus habituales excesos son reproducidos una y otra vez hasta el cansancio por los ciclos de archivo, que los termina nconvirtiendo en estelares.El martes, como no sucedía desde hacía mucho tiempo, El Trece presentó a su público nocturno tres ficciones propias consecutivas y le fue...

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