Fernández Díaz y Pérez-Reverte, a capa y espada

MADRID.- En cierta medida, Arturo Pérez-Reverte y Jorge Fernández Díaz son tipos excéntricos: dos escritores de éxito que comparten una amistad sincera hasta el punto de declararse "hermanos de letras", a contramano de la lucha de egos y la envidia que dominan el mundo de la literatura. "Habitamos una patria común, a partir de haber leído los mismos libros", explica Pérez-Reverte. Ese territorio está formado por novelas de aventuras, de espionaje, policiales, tantas veces estigmatizadas como un género de segundo orden.

"Por suerte cada vez es más fuerte la corriente que considera la novela policial un género mayor. El largo adiós [de Chandler] por ejemplo es mejor que todas las novelas que escribió Hemingway", dijo Fernández Díaz en el acto central del segundo día del festival Getafe Negro, que este año tiene a la Argentina como país invitado. Pérez-Reverte coincidió: "Agatha Christie escribió una obra maestra como El asesinato de Roger Ackroyd que está a la altura de las mejores novelas de la historia universal, de Crimen y Castigo o cualquier otra".

El foco de la charla entre los dos viejos amigos -moderada por el periodista y escritor Juan Cruz- fue El puñal, el último libro de Fernández Díaz y su incursión más directa en la literatura negra. "Gran parte de la novela policial es una transformación urbana de la vieja novela de aventuras", sostuvo el autor y secretario de Redacción de LA NACION.

Se topó con un problema: la dificultad de crear en el contexto de la Argentina de hoy el personaje prototípico de la novela negra, ese detective profesional y de buena fe que intenta resolver un crimen más o menos normal. Se decantó al final por Remil, un agente de inteligencia sin escrúpulos que se dedica a limpiar los trapos sucios del poder. "Es un héroe infame -amplió-. Pero quería lograr que los lectores sintieran empatía con él."

Pérez-Reverte está a punto de lanzar Falcó, una novela de espías con un protagonista de rasgos similares: cínico hasta el extremo y con todos los vicios de los malos de toda la vida. Falcó y Remil "son dos duros sin ninguna ternura", como los definió Juan Cruz.

Peréz-Reverte asintió: "Es que el mundo moderno ha perdido la inocencia. El público ya no se traga a los héroes de corazón puro".

Pero en definitiva todo está escrito ya: "El héroe infame está en Homero. Ulises era así. Ha matado, ha torturado, ha violado mujeres delante de los cadáveres de sus maridos y...

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