Felipe, 'el austero': su coronación será sobria y no participarían otros reyes

 
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MADRID.- La Corona española no está para fiestas. Obsesionado con aquietar el mal humor social con la monarquía, el príncipe ordenó preparar una ceremonia austera, sobria, casi minimalista, para el día de su proclamación con nuevo rey.No habrá desfile de carrozas por la ciudad. No se cursaron al menos por el momento invitaciones a presidentes extranjeros ni a los miembros de la nobleza europea. Tampoco se oficiará una misa solemne como ocurrió en 1975, después de la jura de Juan Carlos I."Es un acto solemne que reflejará la continuidad y estabilidad del Estado", señaló ayer una fuente de la Casa Real que brindó detalles del proceso de sucesión dinástico abierto el lunes con la sorpresiva abdicación del rey Juan Carlos.Felipe VI se presentará a los españoles con traje de gala militar el o el jueves 19 (la fecha definitiva no se terminó de fijar, en parte porque depende de la resolución de un trámite parlamentario).En el hemiciclo del Congreso, jurará fidelidad a la Constitución delante de la corona y el cetro, reliquias que simbolizan la unidad de España, y después leerá el discurso en el que marcará las líneas centrales de su reinado. De allí, partirá hacia el Palacio Real, donde ofrecerá una recepción a los líderes de los partidos políticos, los presidentes regionales y los embajadores acreditados en España.Tanto en el gobierno como en la Casa Real existe preocupación por la proliferación de protestas republicanas que siguieron al anuncio de la abdicación de Juan Carlos. Aunque sostienen que la monarquía mantiene un apoyo mayoritario, son conscientes de la dramática pérdida de prestigio que sufrió la institución a partir los escándalos de corrupción en la familia Borbón y las conductas poco ejemplares de Juan Carlos en los últimos años.Por eso, a la hora de presentar el relevo en el trono se consideró prioritario mostrar sensibilidad con los tiempos de penurias económicas que vive gran parte de los españoles.Se descartó de entrada una celebración popular y grandilocuente al estilo de la que vivió el año pasado Holanda durante la coronación de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima. Se parecerá más bien a la ceremonia discreta -algo gris- con la que asumió dos meses después Felipe de Bélgica.El gobierno de Mariano Rajoy remitió ayer un informe al Congreso de los Diputados en el que asegura que el trámite de abdicación de Juan Carlos y proclamación de su hijo "no implica incremento del gasto público".La lupa con la que...

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