Falta gas para un ardiente verano

 
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La súbita ansiedad del Gobierno por aumentar urgentemente la producción de gas natural, elevando precios a los productores domésticos, tiene motivos muy importantes. Al malhumor social que quedó en evidencia en las protestas del 8 de este mes sólo faltaría agregarle un racionamiento y cortes programados o no de electricidad y de gas natural comprimido.La producción ha tenido una disminución importante desde junio pasado y el consumo no se detiene, lo que requiere de mayores importaciones.Es el resultado de la ruinosa política aplicada en los últimos ocho años por lo menos, cuando en lugar de mejorar los precios locales se comenzó a recurrir a las importaciones de fuel oil venezolano. Además, el subsidio de las tarifas locales estimuló el consumo de un bien que se prefirió pagar más caro importándolo de Bolivia y por barco, desde otros países a costos todavía mucho más altos.El resultado es, además, el déficit comercial de la balanza energética, que obliga al cepo cambiario. Los argentinos podrán tener, si no perdieron los subsidios, energía y gas barato a cambio de no poder contar con dólares para ahorrar, sufrir restricciones colosales para el turismo y aun padecer la escasez de productos importados imprescindibles, como medicamentos y prótesis.Las cifras de la Secretaría de Energía son preocupantes y muestran la sostenida caída de la producción.Los planes del estilo Gas Plus parecen haber fracasado. La idea de que se puede mantener un precio congelado para los volúmenes que ya se producían y otro para los incrementos no mostraron resultados. Los empresarios del sector suelen creer que si se les permite cobrar un precio mayor para algunos grandes consumidores no hay garantía de que se los respete. ¿Qué pasaría el año próximo ante una ola de frío próxima a las elecciones? ¿Se permitiría seguir enviando Gas Plus más caro a las fábricas, por ejemplo, en lugar de entregarlo a las redes domiciliarias a bajo costo para evitar bajas de presión y suspensiones de la provisión de GNC a taxistas? La última vez que se intentó racionar el suministro a los automóviles de alquiler hubo un escándalo de grandes proporciones en los principales centros urbanos.La participación de la estatal Enarsa no parece ayudar mucho. Lanzada como la solución total para el mercado energético argentino, manejada como una empresa privada, pese a ser totalmente de propiedad estatal, la compañía produce poco y...

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