Los fabulosos Lotus del señor Chapman

 
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¿Dónde está el Lotus Mark I? Colin Chapman lo vendió en 1950 y nunca más se supo nada de su primera criatura, la primogénita de una vasta dinastía de automóviles emblemáticos que, con la insignia de Lotus, iluminaron el camino de la tecnología de la Fórmula 1 durante dos décadas.Corría 1948 cuando, con un taladro y otras pocas herramientas, un joven de 20 años llamado Anthony Colin Bruce Chapman puso manos a la obra para modificar un Austin Seven de los ’30, en un pequeño garage propiedad de los padres de su novia (y luego esposa) Hazel Williams, para correr en carreras locales de Trial (todoterreno).Aunque con pocos recursos por entonces, Chapman no era un improvisado. Estudiaba ingeniería estructural en la University College de Londres, de la que egresó en 1949 para entrar a trabajar, servicio militar mediante en la RAF (casi una pasantía técnica), en British Aluminum. No era difícil adivinar el destino del inquieto Colin: obsesionado por las carreras, con estudios de ingeniería, experiencia en tecnología aeronáutica y conocimientos en el uso de materiales livianos como el aluminio… ¿Qué podía hacer en su vida?: diseñar y fabricar autos deportivos, de competición y de calle.Una mente innovadoraDurante un par de años, el Mark I (el Austin modificado) le permitió a Chapman ganar muchas de esas carreras zonales. Cuenta la leyenda que Colin se valió de una laguna reglamentaria para obtener más potencia en su auto para triunfar en la categoría casi estándar en la que competía. Nada descabellado, buscar esos "agujeros" en las reglas y aplicar ideas innovadoras (y hasta improvisadas) estaba, sin duda, en el ADN de Chapman.El éxito del Mark I lo llevó en 1950 a diseñar y fabricar, con la ayuda de Hazel y los hermanos Michael y Nigel Allen, el Mark II, un auto de vanguardia para esas carreras off-road, que además fue el primer Lotus que podía circular en forma legal por las calles. Se lo vendió a Mike Lawson, un conocido piloto de aquella época, que ganó la Wrotham Cup con él…Pronto Chapman sacó a relucir la filosofía que lo guió como diseñador y constructor: los autos debían ser los más rápidos por su bajo peso, aerodinámica e innovación, antes que por su potencia. Aunque estas ideas muchas veces tuvieron una contracara peligrosa: la fragilidad, que le costó la vida (o casi) a no pocos pilotos.De esas premisas, en 1951 nació el Mark III (ultraliviano, con carrocería de aluminio, aceleraba de 0 a 80 km/h en 6,6 s), su primer modelo para correr en...

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