La inversión extranjera directa cayó 62% en el primer trimestre

 
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El ingreso neto de divisas por en el sector privado cayó en el primer trimestre al menor monto en 11 años. Hay que remontarse a 2003, año en que asumió la primera administración Kirchner, para encontrarse con este dato revelador de que la economía repite problemas de entonces, con el agravante de que lo hace en el marco de un contexto internacional favorable.Según muestra el balance cambiario difundido en la noche del viernes por el Banco Central (BCRA), se registraron ingresos netos por apenas US$ 207 millones. El neto fue 62% inferior al obtenido en igual período de 2013, cuando la cuenta arrojó un saldo a favor de US$ 338 millones, lo que lo ubica a su vez como "el mínimo valor desde 2003", reconoce el informe oficial.El balance confirma la tendencia descendente que la inversión extranjera directa en el sector privado local muestra desde la imposición de la estrategia represiva (que tiene al cepo como su símbolo mayor) para tratar de lidiar con un saldo desfavorable en el balance de pagos.Dicha estrategia, que incluyó distintas restricciones a las empresas para girar divisas, fue la que ayudó a desalentar ingresos o tuvo derivaciones que erosionaron las liquidaciones de divisas por el mercado oficial (como el surgimiento de un mercado cambiario informal o el auge del mecanismo de arbitrajes de monedas bursátil), dado que la diferencia de rentabilidad por liquidar divisas entre uno y otro segmento fue de 30 a 60% a favor de los canales alternativos.Las estadísticas oficiales dan una idea de la cantidad de giros bloqueados con sólo observar que las transferencias al exterior en concepto de utilidades o dividendos habían promediado los US$ 3750 millones en los cuatro años previos al cepo. En los dos años siguientes sólo pudieron sacar del país por ese concepto unos 1600 millones, con lo que el stock acumulado de remesas que podrían considerarse pendientes ya rozaría los US$ 6000 millones. "Es como si se considerara que giraron lo correspondiente a los balances a 2010 y tienen acumulados y en espera los balances de 2012 y 2013", apunta Gastón Rossi, de la consultora LCG.El economista y consultor explica que "en muchos casos son ganancias que, encima, quedaron en parte licuadas por la aceleración de la devaluación y el salto de fin de enero. Con semejante panorama, imagino que a cualquier ejecutivo le debe costar bastante convencer a las casas matrices de que pongan una moneda en la Argentina".De allí que considera este desplome una consecuencia...

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