Eximentes de responsabilidad

Páginas:249-251
 
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II
Eximentes de responsabilidad
Sumario
§1.- Tribunal Criminal nro. 2 de Bahía Blanca, causa nro. 4 87/02, o.i 653, caratulada: “García,
Rubén Oscar por homicidio en Coronel Suárez”, rta. 16 de diciembre 2002. Legítima defensa.
Racionalidad del medio empleado (utilización de arma blanca p ara repeler la agresión a manos limpias
de un sujeto mucho más corpulento que el homicida).
§2.- Tribunal en lo Criminal nro. 1 Bahía Blanca, causa nro. 2675, o.i. 494, caratulada: “González,
Julio Marcelo por Homicidio culposo agr avado por el uso de armas, rta. 20 de agosto 2 002.
Ebriedad como perturbación de la conciencia, intoxicación particular a cada sujeto in dependientemente
de la cantidad ingerida. Umbral de alteración de la conciencia, posibilidad de comprensión y dirección
de las acciones. Voluntariedad de la ingesta de alcohol y lucidez pese al principio de intoxicación.
§1.- Legítima defensa. Racionalidad del medio empleado (utilización de arma
blanca para repeler la agresión a manos limpias de un sujeto mucho más
corpulento que el homicida).
“(La defensa)…, ha traído a consideración de este tribunal como una causa legal de justificación respecto
de la responsabilidad penal de su asistido, la legítima defensa (Art. 34 inc. 6°. del Código penal). Por su
parte el Sr. Fiscal de Juicio sostuvo en sus alegatos que se acreditó en el curso del debate que la muerte de
C. ocurrió como consecuencia de las dos puñaladas asestadas por el imputado G. en el curso de una pelea
provocada por la propia víctima, con lo que entiende el Sr. Representante de l a “vindicta pública” que
hubo una agresión ilegítima, por parte de C. hacia el encartado y que esta agresión no fue provocada por
G., no obstante la discusión anterior que habían mantenido. Ahora bien, existen di screpancias entre las
partes procesales en cuanto a la racionalidad del medio empleado para repelerla, ya que el (fiscal)
consideró en sus alegatos que tratándose de una pelea a golpes de puño y no siendo abismal la diferencia
de talla y peso de ambos contendientes, no resultaba necesario el empleo del cuchillo como medio de
defensa por parte de G., sosteniendo que no se advierte en la conducta llevada a cabo por el imputado, la
existencia del requisito que establece el apartado “b” del Art. 34 del código penal y dándose por lo tanto
en el presente, el presupuesto del exceso en la legítima defensa previsto por el Art. 35 del mencionado
texto legal.
“En mi opinión, el argumento defensista debe tener acogida favorable en este pronunciamiento. En efecto,
no solamente la d eclaración del inculpado (t ranscripta en lo principal en la cuestión anterior) no ha sido
desvirtuada por prueba alguna, sino qu e la misma se advierte plenamente corroborada por otras
importantes constancias procesales incorporadas durante el juicio y por lo cual, corresponde destacar que
todos los testimonios de quienes se encontraban presentes al producirse el hecho materia del proceso son
contestes, y sus deposiciones concordantes con el relato efectuado por el imputado.
“Pues bien, no solamente cabe poner de resalto que D.A.C. era un hombre mucho más corpulento que el
acusado –pues tenía una talla aproximada de un metro con setenta y ocho centímetros y pesaba entre
ochenta y ochenta y cinco kilos, mientras que G. pesaba setenta y dos kilos y tiene una estatura de un
metro con sesenta y dos centímetros (véase fs. 15 vta. y 192), sino que además este último presentaba en
su rostro las lesiones – que el médico de policía… describe en su informe de fs. 14 vta. . como ‘equimosis
y edema por contusión en el párpado inferior izquierdo, c ontusión y edema con inflamación localizada al
dorso nasal y ángulo interno del ojo izquierdo, …dolor a la movilización del hombro derecho y coagulo
adherido a la fosa nasal izquierda…’ y que fueron producto de los castigos que le estaba propinando el
nombrado C. Lo cierto es que frente a la diferencia corporal antes destacada, el acusado ha debido tener –
sin lugar a dudas. La necesidad racional de emplear el cuchillo que ll evaba en la cintura, ante la agresión
ilegítima de su atacante.
“Por lo expuesto precedentemente entiendo que la causa legal de Justificación de legítima defensa
planteada…a favor del acusado, debe prosperar.” (TRIBUNAL CRIMINAL NRO. 2 DE BAHÍA BLANCA, CAUSA
NRO. 487/02, O.I 653, CARATULADA: “GARCÍA, RUBÉN OSCAR POR HOMICIDIO EN COR ONEL SUÁREZ”, RTA.
16 DE DICIEMBRE 2002).

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