'Fue una estupidez'. Cómo se decidió la fórmula peronista de 1983 y la quema del cajón de Herminio, por uno de los protagonistas

Norberto "Beto" Imbelloni y Herminio Iglesias en el acto de cierre de campaña del justicialismo, el 28 de octubre 1983

Es el tercer hombre en la foto. El primer plano, el rol protagónico, lo tiene Herminio Iglesias, que aparece colgado de la estructura tubular con un papel encendido en su mano. Detrás suyo asoma Norberto Imbelloni, el indomable, alentándolo a prender fuego ese cajón pintado con los colores de la Unión Cívica Radical y el nombre de Raúl Alfonsín. Fue quien alcanzó el primer encendedor, que Herminio no logró encender por el viento que corría esa noche por la Avenida 9 de Julio. Por último, en el margen derecho de la imagen, con saco negro, se destaca la figura de Carlos Spadone. En los videos de la época se observa cómo el empresario resolvió el problema: armó un cono con una hoja de papel y lo entregó a Iglesias e Imbelloni, que lo encendieron como una antorcha. Está a punto de concretarse una escena que haría historia en la política argentina: "La quema del cajón de Herminio" será recordada, desde entonces y para siempre, como el símbolo del error político.

Norberto "Beto" Imbelloni, Herminio Iglesias y Carlos Spadone en el acto de cierre de campaña del justicialismo

Carlos Pedro Spadone (86), hombre de negocios y militante histórico del peronismo, es el único de los tres protagonistas de la imagen que sigue vivo. Aún recuerda aquel viernes 28 de octubre de 1983. El empresario teatral, que acompañó a Juan Domingo Perón durante su exilio, fue uno de los dirigentes que subió al palco para acompañar al candidato a presidente Italo Argentino Luder en el cierre de campaña del Partido Justicialista, al pie del Obelisco, frente a más de un millón de personas.

"La quema del cajón fue una gran estupidez", dice Spadone a LA NACION. Y comienza un relato fascinante e increíble al mismo tiempo.

-Pasaron 40 años de aquella elección histórica. ¿Cómo la recuerda?

-La gente estaba muy interesada porque salíamos de la opresión del gobierno militar y entrábamos en la democracia. Llegar a ese momento requirió mucho trabajo y, en parte, fue obra del peronismo. Aunque después el título se lo dieron a Alfonsín, "el demócrata". Está muy bien, él era una gran persona.

Carlos Spadone estuvo en el acto de cierre de campaña del justicialismo el 28 de octubre 1983

-Aún hoy se cuestiona la fórmula justicialista. ¿Eran el doctor Italo Argentino Luder y el escribano Deolindo Felipe Bittel los mejores candidatos? ¿Cómo llegaron a esa decisión?

-Cuando Lorenzo Miguel salió de prisión vino a verme para pedirme ayuda. ‘Carlos tenemos que rearmar el partido’, me dijo. Y dibujó en una hoja un espiral para explicarme que teníamos que empezar a rearmar el partido ‘desde afuera hacia adentro’. Y eso fue lo que hicimos. Movilizamos a toda la gente que pudimos para resucitar al peronismo. Con Lorenzo Miguel y Diego Ibáñez hicimos una convocatoria al teatro Lola Membrives. Concurrieron 690 representantes del peronismo de todo el país y yo fui designado secretario político y, casualmente, fue ahí donde se eligió la fórmula Luder-Bittel, en una mesa redonda que tenía en mi oficina del teatro.

Spadone cuenta que días antes de elegir la fórmula, Lorenzo Miguel, el presidente en ejercicio del partido, estaba indeciso sobre los candidatos. "Habíamos ido con Lorenzo Miguel a la cancha a ver el partido de Vélez y Boca. Almorzamos con Cafiero y otros compañeros...

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