Estructura del Derecho Sindical

Autor:Rodolfo E. Capón Filas
Páginas:153-197
 
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Tratado de Derecho del Trabajo
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Capítulo II
Estructura del Derecho Sindical
“Ante la explotación, los trabajadores, des-
plazados del centro del sistema, cosicados
como elementos fungibles en la cadena
productiva, para recuperar su dignidad y
protagonismo, activaron y organizaron la
solidaridad. En vez de esperar que el Es-
tado solucionase sus problemas y, entre
tanto, resignarse a su suerte y destino,
activaron la solidaridad biológica que en
su caso se coloreaba con la injusticia es-
tructural y lograron mejores condiciones
de trabajo, calidad de vida del trabajo y
calidad de vida. Fue una actitud justa, de
necesaria imitación en todo tiempo o lugar
en que el hombre sea nuevamente explota-
do o perseguido. Esta solidaridad ayudará
a concretar el eje fundamental del ordena-
miento jurídico laboral: el respeto y la pro-
moción de la dignidad de los trabajadores.
Esta conjunción de dignidad y solidaridad
se expresa mediante un cauce adecuado:
la autonomía sectorial, que constituye un
ordenamiento jurídico parcial expresado en
cuatro elementos sistémicamente unidos:
organización, negociación, participación en
la toma de decisiones, conicto. La Carta
de los Derechos Humanos y la Convención
de San José de Costa Rica recepcionan
tales elementos que obran además, como
marco adecuado en el Programa de Acción
de la Conferencia Mundial del Empleo (art.
18) y en la Estrategia de las Naciones Uni-
dad para el tercer decenio del desarrollo
(art. 42). En tal marco, los convenios 87, 98,
150 y 154 de la Organización Internacional
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del Trabajo les brinda un cauce adecuado.
Los derechos humanos penetran el orde-
namiento jurídico nacional a través de los
principios generales del Derecho”.
CNAT Sala VI, “Zander, Elena H. y otros c/
Empresa Nacional de Telecomunicaciones”,
29.05.1985.
“Crece la pared por hiladas,
crece la pared.
Crece desde el pie amurallada,
crece desde el pie.
Crece desde el pueblo
el futuro,
crece desde el pie”
ziTaRRosa, Alfredo, Crece desde el pie.
“Lo peor que nos puede pasar es que op-
temos por la piedra y la corrupción de los
sellos, por el desaliento, por el permanecer
quedos sin sentirnos elegidos, sin promesa,
sin alianza. Lo peor que nos puede pasar es
que nuestro corazón quede cerrado al estu-
por del anuncio vivicante que nos empuja
a seguir caminando”
bERgoglio, Jorge (2013:223.
suMaRio: I. Contenido sistémico. A. Realidad. a. Pobreza. b. Mo-
vimiento sindical. c. Organización empresarial. B. Valores críti-
cos. a. Función de la solidaridad. a.1. Sentido de la solidaridad.
a.2. Fuerza ética. b. Disposición para obrar. c. Visión de Futuro.
d. Construcción de la democracia planetaria. e. Dicultades y res-
puesta ético-política. f. Conclusión. C. Salida normativa. a. Cua-
dro de derechos laborales fundamentales. b. Normas Globales so-
bre los derechos laborales fundamentales. c. Convenios de la OIT.
c.1. Descripción temática. c.2.Convenios raticados por Argentina
(20.04.2013). d. Recepción normativa de los derechos laborales
fundamentales. d.1. Normas básicas. d.2. Normas globales y cons-
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titucionales. e. Normas estructurales. f. Al principio era el diseño.
f.1. Diseño para pocos. f.2. Diseño para todos. f.3. Dimensiones
societales del sentido común. g. Estructurar un Modelo de Desa-
rrollo con rostro humano. h. Integrar el Derecho Sindical desde
otras disciplinas.- Anexos.- Notas
I. Contenido sistémico
A. Realidad
a. Pobreza
187. Si bien algunas personas, por sentimientos religiosos
como los Hermanitos de Foucauld (1) o por razones ideológi-
co-políticas, como Simone WEil (2), deciden ser trabajadores,
la inmensa mayoría entra en relación de empleo por necesi-
dad económica ya que la carencia de recursos sucientes les
impide instalarse en el mercado de bienes o servicios como
empresarios o como trabajadores independientes en el sector
informal (supra, 101). De ahí que la pobreza sea, junto con el
conicto, el rostro oculto del Derecho del Trabajo.
188. Según datos de Ismael bERMúdEz (3), de Lorena oli-
va (4) y de Jorge oviEdo (5), el panorama, incluso antes de
las inundaciones de Buenos Aires y de La Plata (abril 2013),
es impresionante.
Según un relevamiento de la Universidad Católica, a na-
les de 2012 la pobreza alcanzaba a unos 12 millones de per-
sonas, el 26,9% de la población. 2,2 millones son indigentes.
Para la UCA, con los precios promedio de las estadísticas
provinciales y centros académicos, la canasta de alimentos
costaba $ 3.226 por mes.
189. En la vasta franja de pobres no indigentes hay jubi-
lados y pensiones pero también un gran sector que trabaja.
La última Encuesta Permanente de Hogares del INDEC de
nes de 2012 admite que la mitad de las personas que tra-
baja -8 millones- gana menos de $ 3.500 mensuales, en tanto
hay 1.114.000 desocupados que no tienen ningún ingreso.
En el conurbano y en provincias del Norte la pirámide de in-

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