Cuando la estricta formalidad anula una asamblea. Comentario al fallo "Mannina SA"

Autor:Lisandro A. Allende
 
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Allende, Cuando la estricta formalidad anula una asamblea
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Cuando la estricta formalidad anula una asamblea*
Comentario al fallo “Mannina SA”
Por Lisandro A. Allende
1. Los antecedentes. Un poco de imaginación
Para analizar el fallo que se lee a continuación de este comentario, es preciso
ponerse previamente en situación.
Imaginemos que se trata de una empresa en actividad que tiene la necesidad y
la obligación legal (art. 234, párr. último, LSC) de tratar sus estados contables dentro
de un plazo determinado. Las autoridades impositivas esperan contar con esa do-
cumentación, como así también algún banco acreedor y algunos terceros clientes.
Por último, los socios que invirtieron en el negocio quieren ver en qué situación se
encuentra el emprendimiento, cuáles son las proyecciones, para poder tomar así las
decisiones de inversión, reinversión o ahorro. En suma, imaginemos una empresa
en marcha, ni más ni menos, con su personal, sus proveedores, sus deudores y
acreedores, con su producción y el derrame de dicha producción en la sociedad en
términos amplios.
Ahora imaginemos el conflicto. Un socio disiente con otro u otros. Se dificulta la
toma de decisiones en uno o más órganos societarios. El ambiente se tensa, nada
parece marchar como debiera. Se afectan de inmediato las relaciones con el perso-
nal y con los terceros. El ente empieza a incumplir, inevitablemente, por causa de la
falta de gestión ordenada y consensuada.
En medio de estas circunstancias, uno de los socios pide la celebración de una
asamblea y no lo consigue. Acude entonces al remedio institucional: la convocatoria
a través del juez competente. Pero ya han pasado varios meses que, medidos en
función de la actividad mercantil, es demasiado tiempo.
Así como es fácil imaginar lo descripto, difícil es imaginar que alguien vinculado
a la entidad en conflicto ignore el estado de situación. Hasta el menos involucrado en
el giro comercial debe saber de la existencia de la tensión. Es lo que se puede co-
rroborar en la práctica de esta disciplina.
2. El caso
Llegamos entonces al caso. Tras haber conseguido que la justicia convoque a
una asamblea y designe un representante del juzgado como su presidente, se pro-
cede con las publicaciones que manda la ley en su art. 237 (incorrectamente llama-
dos edictos en el fallo en análisis). Pero se produce algún error de tipeo en la de-
nominación de la demandada. Se trata de una omisión que no cambia el sentido del
* Bibliografía recomendada.

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