Una estrategia que nació bajo el influjo del caso Chocobar

 
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Le tomó unas pocas horas a comenzar a construir las paredes del edificio que le diera cuerpo a la nueva doctrina de uso de las armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad. Fue antes del final de 2017, cuando todavía se hablaba del cruento asalto al turista norteamericano Frank Wolek en La Boca y de la respuesta que había tenido el policía bonaerense , que yendo a tomar su servicio a Avellaneda persiguió a uno de los ladrones, le disparó para frenarlo y lo mató.Cuando llevó al agente de la Policía Local de Avellaneda a la Casa Rosada, porque el Presidente quería manifestarle su apoyo, ella empezó a construir con el discurso la "doctrina Chocobar", con la idea de que si los policías no podían usar sus armas cuando intervenían para poner freno a la delincuencia estaban "indefensos" y "atados de manos". Y que si los policías no podían actuar, se resentía la seguridad pública, uno de los principales reclamos de la sociedad, especialmente de la población urbana.Casi un año después, y con solo tres hojas de una resolución y otras tantas de un anexo que da unas pocas precisiones, Bullrich completó la forma y le dio rigor legal a esa "doctrina Chocobar".Le puso el ropaje de las recomendaciones internacionales respecto del uso de armas por parte de la policía. El nuevo reglamento dictado por Bullrich "se parece" a lo que dispone la en sus Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley. Pero es igualmente cierto que, al no listar detalladamente el vademécum de situaciones ante las cuales los efectivos deberán resolver si harán uso de lo que debe ser "la última e inevitable alternativa" para poner fin a una situación de peligro inminente, el riesgo de habilitar arbitrariedades y abusos de armas se amplía, no se reduce.Especialistas del derecho sostienen que la resolución, tal como apareció en el...

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