Esther Forero, la empoderada de Barranquilla

 
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Llega diciembre y Bogotá se viste de fiesta. El espíritu navideño inunda las calles, las plazas y los centros comerciales de la ciudad. Por la zona de Chapinero, grupos de amigos arman sus rumbas luciendo gorritos de Papá Noel. Una iluminación imponente engalana los elegantes jardines del Gimnasio Moderno, uno de los colegios más prestigiosos del país. La decoración se corresponde con la tradición, pero lo que ocurre en la biblioteca de esa institución también es motivo de fiesta: la gestora cultural e investigadora musical feminista, Daniella Cura, presenta Esther Forero, La caminadora. La resistencia de una mujer en la música colombiana. La celebración es doble, porque se trata también del lanzamiento de una nueva editorial, Artimaña. Y sobre el escenario, Daniella despliega, junto a la periodista Lina Tono y su editor, Ángel Únfried, el fruto de una larga y profunda investigación.Bautizada "La novia de Barranquilla", Esther Forero (1919-2011) fue compositora, cantante, folclorista, realizadora radial y publicista. Con ambición renacentista, fue también un estandarte feminista sin banderas. Esa fue una de las claves para que la autora se interesara en explorar su historia. "Daniella es, ante todo y sobre todo, una mujer apasionada por lo que hace", afirma en el prólogo el escritor Alonso Sánchez Baute. "Desde que comenzó a investigar la vida de la más famosa cantante de música popular de su tierra, hace ya tres años, la preocupación que le he conocido no es otra que Esthercita Forero".Esa minuciosidad le permitió, por ejemplo, profundizar en aspectos biográficos que trascienden la mera curiosidad. Por ejemplo: en 1935, una semana antes del fatídico accidente de avión en Medellín, Carlos Gardel pasó por Barranquilla. Hizo un par de presentaciones en el Teatro Apolo, pero también una visita promocional a La Voz de Barranquilla, una célebre radio caribeña. Con apenas 16 años, la principiante Esther Forero logró traspasar la multitud que rodeaba la sede de la emisora y, una vez adentro, la cantante contó con la buena suerte de que el Zorzal estaba buscando acompañamiento para una de sus presentaciones y la escogió para que cantara junto a él. Ese bautismo de fuego fue un espaldarazo fundamental para la carrera musical que estaba próxima a iniciar. No suena descabellado pensarla como una Tita Merello de la costa del Pacífico.En los años siguientes, las orquestas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán proyectaron cumbias, porros y fandangos desde el...

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