Los estándares de protección de las personas LGBTI en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

AutorIsaac M. Basaure Miranda
Páginas74-99
Basaure Miranda, Los estándares de protección de las personas LGBTI
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Los estándares de protección de las personas LGBTI
en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos*
Por Isaac M. Basaure Miranda1
1. Introducción
a. Nociones preliminares
En la actualidad, dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (en
adelante SIDH), el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI transita por
una evolución permanente. El inicio de la consagración de estos derechos, a nivel
latinoamericano, se remonta al 2002 (López Sánchez, 2019), cuando la Ciudad Autó-
noma de Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad de América Latina en reco-
nocer, por primera vez, la unión civil entre parejas del mismo sexo (Clarín, 2002).
Dicha autorización fue otorgada por la ley 10042, sin embargo, la disposición
quedaba circunscripta, exclusivamente, al ámbito local, es decir, carecía de un al-
cance nacional. Ocho años después, en 2010, Argentina volvió a estar en la vanguar-
dia de los derechos LGBTI, al convertirse en el primer país de América Latina, en
aprobar el matrimonio igualitario a escala nacional (El País, 2010), mediante ley
26.6183. Más tarde, en 2012, el Estado argentino marcaría un nuevo hito, al aprobar
la ley 26.7434 de Identidad de Género, que recepta el derecho de toda persona a que
se le reconozca su identidad de género y su libre desarrollo, conforme a la identidad
autopercibida; brindándole, además, el derecho a sufragar y a la rectificación de sus
datos en los registros públicos (Muñoz Pogossian, 2020).
Por último, el más reciente progreso en cuanto a la ampliación de derechos de
personas LGBTI, en Argentina, es el decreto 476/20215, publicado el 20 de julio de
2021, que reconoce el DNI (Documento Nacional de Identidad) no binario, al agregar
en los documentos nacionales de identidad y en los pasaportes, la nomenclatura “X”,
para aquellas personas que no se sientan comprendidas en el sistema binario; su-
perando, de esta forma, el binomio heteronormativo masculino y femenino.
A nivel continental, el avance en la protección efectiva de los derechos LGBTI,
es promovido, esencialmente, por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante Corte IDH) y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
* Bibliografía recomendada.
1 Ganador del Concurso de Ensayos Jurídicos de la UNR.
2 Ley 1004, 12/12/02, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, www.buenosai-
res.gob.ar/sites/gcaba/files/ley1004.pdf.
3 Ley 26.618, 15/7/10, Congreso de la Nación Argentina, http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegIn-
ternet/anexos/165000-169999/169608/norma.htm.
4 Ley 26.743, 9/5/12, Congreso de la Nación Argentina, http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegIn-
ternet/anexos/195000-199999/197860/norma.htm.
5 Decreto 476/2021, 20/7/21, Poder Ejecutivo Nacional, http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegIn-
ternet/anexos/350000-354999/352187/norma.htm.
Basaure Miranda, Los estándares de protección de las personas LGBTI
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adelante CIDH), quienes mediante la producción de jurisprudencia, opiniones consul-
tivas, informes y diversos documentos internacionales, emiten recomendaciones y cri-
terios de protección integral para asegurar la tutela del colectivo LGBTI. Ante el desa-
fío histórico-social que supone la reivindicación de las minorías sexuales en América,
el presente artículo plantea como problema la inacción de los Estados signatarios de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante CADH), para adop-
tar medidas eficaces que garanticen la protección de los derechos de las personas
LGBTI consagrados en el SIDH, ya que sufren una violencia y discriminación perma-
nente. Se sostiene que el colectivo LGBTI se encuentra desprotegido por los Estados.
Es por ello que, en este ensayo, se abordan e identifican los principales estándares
de protección del SIDH, en materia LGBTI, los cuales deben ser incorporados por los
Estados miembro de la CADH en su legislación interna.
Previo a indagar en la temática objeto de estudio, resulta necesario precisar la
terminología empleada en el presente trabajo. Se entenderá por sexo: “Conjunto de
características sexuales (hormonales, cromosómicas, fisiológicas o anatómicas, entre
otras) en función de las cuales se asigna una categoría de género –por lo general,
varón o mujer– …el género en que cada persona se identifica no depende necesaria-
mente de su sexo” (CONICET y CENPAT 2020, p. 13); es decir, el sexo debe ser
entendido como una construcción social; por LGBTI: el acrónimo utilizado para hacer
alusión a las personas cuya orientación sexual puede encuadrarse dentro de las si-
guientes categorías: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales; sin
perjuicio de ello, la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2018), advierte que:
Si bien esos términos tienen una resonancia mundial cada vez mayor, en
diferentes culturas a menudo se utilizan otros para hacer referencia a las perso-
nas que se sienten atraídas por personas del mismo género, las personas cuya
identidad de género difiere del sexo que se les asignó al nacer, las personas que
tienen una identidad no binaria y las personas cuyos caracteres sexuales no en-
cajan con la definición típica de hombre y mujer (p. 1).
Por género: “es la edificación social de ideas, roles, usos, conductas, vesti-
menta, prácticas culturales, tradiciones y costumbres que se tiene respecto al hombre
y la mujer que se construye de acuerdo al comportamiento aprendido y varía depen-
diendo del tiempo y lugar” (Castilla Torres et al., 2017, p. 3); por identidad de género:
La vivencia interna e individual del género tal como cada persona la per-
cibe, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del na-
cimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la
modificación de la apariencia o la función corporal) y otras expresiones de gé-
nero, que incluyen la vestimenta, el modo de hablar y los modales (González
Ramos, 2017, p. 28).
Por expresión de género:
La referencia de género que una persona comunica al exterior y a los
demás. Esto se produce a través de determinados comportamientos, apariencia
física, vestimenta, patrones del discurso, interacciones sociales, etc. Además,
puede no ser fija y no ha de coincidir necesariamente con el sexo o la identidad
de género de la persona (Pérez Enseñat y Moya Mata, 2020, p. 819).
Finalmente, se entenderá por orientación sexual:

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