Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V, 10 de Octubre de 2018, expediente CNT 001199/2011/CA001

Fecha de Resolución10 de Octubre de 2018
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -

SALA V Expte. Nº CNT 1199/2011/CA1 SENTENCIA DEFINITIVA. 82120 AUTOS: “ESCOBAR ANTONIO C/ CARLOS RUBEN EBERT Y OTROS S/

ACCIDENTE-ACCIÓN CIVIL” (JUZG. Nº 63).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a los 10 días del mes de octubre de 2018 se reúnen los señores jueces de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado oportunamente; EL DOCTOR E.N.A.G. dijo:

I- Contra la sentencia de fs. 435/447 que hizo lugar a la demanda por enfermedad accidente con fundamento en el derecho común contra el empleador y la aseguradora, apelan la parte actora a fs. 484/457, QBE Argentina ART S.A. a fs. 458/470 y el codemandado C.R.E. a fs. 475/479, respectivamente. El actor contestó

agravios de ambas demandadas a fs. 484/491; la aseguradora lo hizo a fs. 521/541 y el codemandado a fs. 542/544.

II- Por razones de método iniciaré el análisis de los agravios articulados por C.R.E., dirigidos a cuestionar la condena que tuvo por reconocidos los hechos de acuerdo a la descripción efectuada por el actor en el inicio, consistentes en la caída de un tronco desde la máquina operada por un maquinista, contrariando los términos de la contestación de demanda, donde se indicó puntualmente que las tareas asignadas al actor consistían en pelar troncos que estaban tirados en el piso para luego armar pilas con ellos y que en ese proceso un tronco habría caído en el pie del accionante. En este supuesto, según sostiene E., no existe una cosa en movimiento sino una cosa inerte, donde el movimiento lo aplica el propio actor, afirmando que el tronco no es una cosa riesgosa en sí misma. Refiere textualmente en el memorial bajo estudio que “el pelado y apilado de troncos era la actividad normal y habitual del actor, Por ende la lesión sufrida debiera surgir de una circunstancia especial no explicada. Al no poder considerarse la cosa inerte como riesgosa, no debe esta parte demostrar la culpa o el dolo de la víctima de la lesión. La carga probatoria se mantiene como es habitual en el derecho civil (y esta es una acción civil), en cabeza de quien la esgrime la pretensión… En definitiva, no debió la a quo adjudicar idéntico resultado jurídico a las dos descripciones de los hechos controvertidas en este proceso. Ha adjudicado responsabilidad objetiva a la lesión sufrida por el contacto con una cosa inerte y ello es contrario a lo que al respecto señala la jurisprudencia aplicable….”.

En este marco y sobre la configuración de los presupuestos de responsabilidad de la empleadora por el derecho común (agravio de fs. 495 y 496 y vta.), debe decirse en primer lugar, en relación con la validez constitucional del art. 39.1. LRT, que todo daño Fecha de firma: 10/10/2018 Alta en sistema: 12/10/2018 1 Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA Firmado por: G.L.C., JUEZ DE CÁMARA Firmado por: E.N.A.G., JUEZ DE CÁMARA #20959980#218602214#20181010084348720 injusto no reparado afecta la propiedad en sentido constitucional de la víctima. No es el Código Civil el que determina la noción de daño indemnizable sino la propia Constitución Nacional en tanto exista agresión a la esfera de interés legítimo de la víctima con privación de su libertad, dignidad o bienes.

Por tanto, mal puede considerarse protegido al trabajador por una norma que al tiempo que hace caer sobre la víctima parte de las consecuencias del daño (en la medida que no admite la reparación integral) desobliga al autor del daño.

La norma del artículo 39.1 LRT, hoy derogada por la ley 26.773, vedaba a los trabajadores lo que es admitido para los demás ciudadanos, al cercenar la acción por los daños que pudieran sufrir en su cuerpo, actuando del mismo modo que las leyes de Nüremberg cuando impedían a todos los judíos ejercer el comercio o ingresar a carreras universitarias. Las distinciones que las leyes pueden establecer entre ciudadanos, sólo pueden tener como fundamento la protección de categorías que se encuentran –por la constitución socio cultural histórica de un país determinado – en situación desfavorable.

En el caso, quienes son tratados con disfavor son aquellos habitantes de la Nación Argentina que, por carecer de la capacidad de utilizar el dinero como capital o los bienes como renta, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo en el mercado. Esta privación de acción respecto del común de los ciudadanos sin causa social que lo justifique no requiere la invocación o prueba de hecho alguno, por lo que la inconstitucionalidad de la norma del artículo 39.1 LRT debe ser declarada aún de oficio y, como señaló

reiteradamente la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ello no importa la introducción de un hecho sino el análisis del régimen jurídico vigente en las misma condiciones del jura novit curia, tema analizado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “A., I. c/Cargo Servicios Industriales S.A. s/ accidente - ley 9688” (sentencia del 21 de septiembre de 2004), donde justamente fue parte de sus argumentos lo expresado precedentemente.

Luego, la actora sostuvo en la demanda la responsabilidad de la empleadora entre otros, por la violación de la obligación contractual de seguridad (v. fs. 26 vta. y sgtes.).

Sobre el particular debo señalar que la obligación de seguridad contractual que pesa sobre el empleador no es la emergente del artículo 75 RCT (que en su disposición genérica fue derogado por la ley 24.557) sino como obligación implícita de todo contrato en el que la disposición de los cuerpos y la organización se encuentren a cargo de uno de los contratantes, como en los casos de transporte, de turismo, etc.

En la inteligencia de la Corte, constituye un débito de seguridad genérico respecto de todo sujeto que tenga un poder de organización y control en los contratos respecto de sus cocontratantes. Tal como lo señala la Corte respecto de la ley 23.184, el deber de seguridad “…es una ley de especificación, que no deroga ni excluye el Código Civil”. En la misma situación se encontraría la norma del artículo 75 RCT en la Fecha de firma: 10/10/2018 Alta en sistema: 12/10/2018 Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA Firmado por: G.L.C., JUEZ DE CÁMARA Firmado por: E.N.A.G., JUEZ DE CÁMARA #20959980#218602214#20181010084348720 Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -

SALA V redacción anterior a la ley 24.557. Por lo tanto la derogación de la ley de especificación (artículo 75 RCT originario) deja incólume la obligación genérica de seguridad que emerge del artículo 1198 del Código Civil.

Como señala la Corte en los autos “Mosca, H.A. c/ Provincia de Buenos Aires”, del 6 de marzo del 2007 respecto de la norma genérica del artículo 1198 del Código Civil:

En tal sentido, el organizador responde objetivamente por hechos vinculados inmediatamente a su accionar y previsibles al momento del organizar el espectáculo. Tal estándar evita que la responsabilidad alcance a hechos mediatamente conectados, como son los daños sufridos por personas que están lejos y que son dañados por otros participantes o asistentes al espectáculo fuera del área de control del organizador.

El argumento precedente le permite a la Corte responsabilizar al organizador con prescindencia de que el hecho ocurra fuera del estadio (tal como exige la ley 23.184) en la medida que la norma específica no afecta la norma genérica de responsabilidad que pesa sobre el empleador. El mismo razonamiento permite considerar la norma genérica del artículo 1198 del Código Civil como vigente aún más allá de los limites escuetos a los que ha quedado reducido el artículo 75 RCT por la reforma de la ley 24.557.

En este orden de ideas, el empleador, organizador del trabajo, responde a tenor de lo dispuesto por el artículo 1198 del Código Civil por hechos vinculados inmediatamente a su accionar y previsibles al momento de organizar el trabajo.

Desde el punto de vista constitucional, la CSJN, en el mismo fallo, pone en relieve la función del artículo 42 de la CN cuando señala:

Cabe considerar también el derecho a la seguridad previsto en el artículo 42 de la Constitución Nacional, que se refiere a la relación de consumo, que abarca no sólo a los contratos, sino a los actos unilaterales como la oferta a sujetos indeterminados, que es precisamente el caso que se presenta en autos. De tal modo, la seguridad debe ser garantizada en el período precontractual y en las situaciones de riesgo creadas por los comportamientos unilaterales, respecto de sujetos no contratantes.

La razón de creación de un orden público de protección respecto del consumidor presupone la existencia de asimetrías entre los sujetos que arriban al contrato que es, de este modo, punto de llegada y no de partida de las determinaciones de estructura que fuerzan al sujeto beneficiario del orden público de protección a entrar al contrato. Por este motivo el deber de seguridad adquiere rasgos peculiares que van más allá de la mera enunciación del estándar genérico de buena fe y adquiere fuerza constitucional. Pero las mismas razones que determinan la creación de un orden público de protección en el ámbito del derecho del consumidor, son las que dan nacimiento al derecho del trabajo como disciplina que regula un tipo particular de contratos bajo un orden público de protección.

Fecha de firma: 10/10/2018 Alta en sistema: 12/10/2018 3 Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA Firmado por: G.L.C., JUEZ DE CÁMARA Firmado por: E.N.A.G., JUEZ DE CÁMARA #20959980#218602214#20181010084348720 Esta obligación de seguridad que es objeto del reclamo por parte del actor no es subjetiva sino objetiva por parte del sujeto que tiene la capacidad de dirigir el contrato.

En la medida que el daño aparezca previsible quien organiza la economía de los cuerpos debe responder por los daños que se causan, aun así de su parte no haya culpa.

Desde este punto de vista y no obstante el esfuerzo...

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