Escenas de una guerra que continúa, invisible en el tiempo

 
EXTRACTO GRATUITO

Se mira en el espejo del tocador. Se acomoda el pelo. No sonríe. Mira todo por última vez y cierra con llave. Pasan los días. Pasa la guerra. Pasa la ciudad en triunfo, y liberada. Pero ni el eco de todo eso cruzará de este lado de las cortinas. El departamento está en hibernación. Y así se quedará por setenta años. Añorando en secreto a la fugitiva que, en un insólito ritual de amor, seguirá pagando puntualmente los impuestos de ésa, su casa, en uno de los barrios más caros de París.

La historia de madame de Florian es, por estas horas, conocida: una mujer huye de su casa cuando la guerra amenaza con tomarla. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de volver a entrar en la tienda Harrods de Florida luego de su clausura sabe de qué se trata: de ese clima pesado, de silencio líquido, que suele crecer en las casas tapiadas. Lo que queda de las cosas -y de las casas- cuando no hubo tiempo para las despedidas.

Luego de la muerte de la mujer, alguien decidió darse una vuelta por allí. Y se topó con una polaroid de una ciudad -un mundo- que ya no existe. Pinturas, esculturas, maderas, pájaros embalsamados con técnicas que también se han perdido, muebles y hasta un absurdo muñeco Mickey Mouse fueron del inventario.

Hace dos años llamaron a su puerta. Abrió de inmediato, y se arrepintió de inmediato, también. En segundos, una treintena de hombres hormigueó por su departamento. Cornelius Gurlitt -ochenta años, coleccionista y mercader de arte, solo en una casa-museo difícil de adivinar desde el exterior- supo entonces que su paraíso empezaba a desvanecerse. Los oficiales se lo llevaron todo: obras de Chagall, de Matisse, de Kirchner, de Picasso. Más de 1400 piezas valuadas en más de mil millones de euros, llamadas "el tesoro de Munich".

Gurlitt dice que fueron de su padre, un marchand famoso en los años 20. Y que no hay vínculo alguno entre esta colección, el nazismo y las obras robadas por aquel entonces a decenas de familias judías. Asegura que su padre no quiso más...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA