Erdogan busca consolidar su poder en las elecciones

 
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ESTAMBUL. Recep Tayyip Erdogan no compite en las elecciones parlamentarias de hoy en Turquía, pero parece un candidato más. Si no el principal. En las calles de Ankara y Estambul, su imagen se repite en los afiches de campaña. Razones no le faltan. En los comicios hay mucho en juego para el presidente, que busca que el oficialista AKP consiga la mayoría en el Parlamento para instaurar así un sistema presidencialista bajo su batuta.

A pesar de que la Constitución le atribuye un papel "por encima de los partidos", Erdogan empezó hace meses una frenética campaña electoral, que incluye inauguraciones de obras públicas, largas cadenas nacionales y actos proselitistas.

"Erdogan quiere cambiar el sistema para continuar en el centro de la política. En Turquía, el presidente no tiene facultades constitucionales que le permitan gestionar la administración pública del día a día. La capacidad de la gestión está en la Asamblea Nacional", explicó a LA NACION el académico argentino Ariel González Levaggi, que hace un doctorado en la Universidad de Koç, en Estambul.

No es una misión fácil la de Erdogan, que fue primer ministro durante 11 años y ganó las elecciones presidenciales en agosto pasado. Aunque se da por descontada la victoria del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) conservador e islamista moderado-, es difícil que logre ganar los 367 escaños que necesita para cambiar la Constitución sin la necesidad de un referéndum.

Todo dependerá del desempeño del kurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que si entrara en el Parlamento podría hundir el plan de Erdogan. Para hacerlo necesita superar el 10% de los votos, piso mínimo que exige la ley electoral. "Si no supera esa barrera, quedaría fuera del Parlamento y el AKP lograría la mayoría. Entonces, lo más probable es que el sistema político turco se encamine hacia el presidencialismo", sostuvo Levaggi.

Es la primera vez que los kurdos están representados en un solo partido. Los comicios son, además, cruciales para sus aspiraciones políticas y para el proceso de paz entre el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el Estado, en marcha desde 2013.

Pero el HDP representa mucho más que a los kurdos. El partido aspira a aglutinar un amplio frente de la izquierda. El apoyo parece haberlo encontrado en los activistas de Gezi, que en junio de 2013 salieron a las calles para denunciar un giro autoritario e islamista del gobierno.

Los dirigentes del partido están entusiasmados...

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