Las enseñanzas del caso Botnia

 
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Los gobiernos de la Argentina y Uruguay acordaron la publicación de los resultados de las mediciones realizadas por el Comité Científico de la Comisión Binacional Administradora del Río Uruguay (CARU) en la planta celulósica de Fray Bentos. Estos resultados se habían mantenido en secreto por pedido del gobierno argentino durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Esta actitud hacía suponer que las mediciones de la contaminación producida por la planta no confirmaban las presunciones que habían movilizado a una grave y prolongada protesta de la comunidad de Gualeguaychú. El presidente Néstor Kirchner había acompañado la movilización como "una causa nacional".

Las mediciones ahora conocidas fueron realizadas entre julio de 2011 y junio de 2015 en la descarga de líquidos de la planta y también en la desembocadura del río Gualeguaychú. En la primera localización se detectaron menos de una decena de apartamientos de las normas, aunque se aclara que en todos los casos la empresa corrigió los desvíos. Por lo contrario, las mediciones en la desembocadura del río Gualeguaychú mostraron contaminación por sobre los límites admisibles en todas las muestras extraídas durante los cuatro años. Se detectaron allí presencias de hierro, aluminio, berilio, hidrocarburos y amonio. En definitiva, la planta celulósica cumple con las normas ambientales, mientras que industrias y efluentes de la ciudad de Gualeguaychú contaminan el río que la atraviesa.

El caso que denominamos Botnia, por el nombre de la compañía finlandesa que proyectó, construyó y operó inicialmente la planta, constituye un tema de estudio acerca del mal manejo y del empleo político de la comunicación. Fue un ejemplo de una errónea administración gubernamental de problemas ambientales.

Es bien conocida la preocupación de este diario por la preservación del ambiente y por la conservación de la naturaleza. Estas columnas editoriales han expuesto reiteradamente la necesidad de actuar frente al fenómeno del calentamiento global y han promovido permanentemente acciones para combatir la contaminación. Sin embargo, en cuatro oportunidades se advirtió del error de no considerar los informes técnicos y todos los antecedentes que aseguraban que la planta de Botnia (hoy UPM) cumplía las normas ambientales.

Por primera vez, el 18 de abril de 2006, decíamos: "La población de Gualeguaychú deberá informarse en profundidad de todos los estudios y documentos ya elaborados y poner atención en los...

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