Enrique Piñeyro: 'Es mentira que del ridículo no se vuelve; yo fui y volví muchísimas veces, y acá estoy'

 
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Enrique Piñeyro vive varias vidas en una. Se recibió de médico, fue piloto de aviones comerciales y también es actor, director y productor de cine y teatro. Ahora trabaja con el Innocence Project, una organización dedicada a sacar de la cárcel a personas condenadas injustamente. Al mismo tiempo, experimenta en la cocina, donde busca la deconstrucción del choripán o la receta de un chipá revolucionario. Y por la noche sale a escena con un stand up sobre temas aeronáuticos.

Su centro de operaciones es una casa de Vicente López en la que, mientras un grupo de jóvenes elige imágenes de Lionel Messi para mostrar en la pantalla de diez metros que tiene en el escenario del Maipo, en el piso de abajo hierven ideas al calor de una cocina profesional donde se trabaja con tarros de especias y máquinas para envasar al vacío.

Éste es el mundo que se armó, apoyándose en una fortuna personal, para poder concretar tantos proyectos que parecen ocurrírsele todo el tiempo. Charlar con él es como participar de un stand up donde se muestra entero, sin falsa modestia.

Piñeyro tiene humor, pero habla en serio. Del accidente de Lapa, en agosto de 1999, la aerolínea de la que era piloto y a la que había advertido sobre los riesgos de seguridad con los que estaba operando; de la bronca por la corrupción argentina; de sus películas de denuncia (Whisky Romeo Zulú, Fuerza Aérea S.A. y El Rati Horror Show. Y, sobre todo, de su inagotable pasión por los aviones.

–Es una idea bastante extraña hablar de accidentes aéreos en un stand up.

–Es rara, pero no hablamos sobre accidentes aéreos. Muestro dos muy viejos para disipar temores y ver cómo no podrían pasar hoy gracias a todo lo que aprendimos. El resto es lo más tranquilizador del mundo. Los mosquitos matan 725 mil personas por año y no veo ningún titular catástrofe que diga: “Hoy murieron dos mil personas por mosquitos”. Los aviones matan 348 personas por año. El hombre, 475 mil, es decir que es la segunda bestia más peligrosa y sanguinaria que hay sobre la faz de la Tierra. Con eso te casás, tenés hijos… ¿Estás loco? Hacelo con un cocodrilo que mata mil personas por año y es mucho menos peligroso, y andá a vivir a un pantano, que seguro hay menos mosquitos que acá, en donde les construimos piletas para que desoven mejor. La percepción de riesgo está totalmente alterada. Los perritos matan 25 mil personas por año y los lobos diez, pero le tenés miedo a los lobos.

–Y ni que hablar de los autos…

–Mueren 1.250.000 personas por año en accidentes de auto. Hay gente que va en distintos aviones para no dejar huerfanitos a los hijos, pero van al aeropuerto en el mismo remís. Pareciera que lo traumático es quedarse huérfano por un accidente de aviación: ¡348 personas por año, en la última década!

–Justamente porque no es tan común es noticia.

–Entonces titulemos: “Curiosamente este año los aviones, a diferencia de los mosquitos, produjeron 300 víctimas”. Pero si querés hacer cine catástrofe: aviones o tiburones.

–Es más espectacular ver un tiburón comiéndose a alguien en la pantalla o ¿vos harías una película de mosquitos asesinos?

–¡Totalmente! Es más peligroso que Los pájaros de Hitchcock. La percepción del riesgo es un disparate. Cuando aplicás la mirada aeronáutica sobre las cosas cotidianas todo empieza a ser bastante ridículo y se transforma solo en un stand up...

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