Un enigma de tres siglos

A mediados del siglo XVII, el matemático francés Pierre de Fermat lanzó una provocación a sus colegas: decía tener una "resolución maravillosa" para una variación del célebre teorema de Pitágoras y los desafiaba a encontrarla. Fermat murió sin anotar su respuesta, y aunque la enunciación de su teorema era simple, durante más de tres centurias nadie logró más que complejísimas aproximaciones.

Ya en el siglo XX, Andrew Wiles, un niño estadounidense de diez años, se encontró con el problema y se enamoró de él. Descubrir la repuesta le llevaría décadas de trabajo silencioso y revolucionar más de un campo de la matemática avanzada.

El libro de Simon Singh, El último teorema de Fermat (Páprika), narra este...

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