Las emociones en la mesa de mediación

Autor:Sandra M. Leone - Amalia C. Tumini
 
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Leone - Tumini, Las emociones en la mesa de mediación
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Las emociones en la mesa de mediación*
“Decir que la razón caracteriza a lo humano es una anteojera,
y lo es porque nos deja ciegos frente a la emoción que queda desvalorizada
como algo animal o como algo que niega lo racional”
Humberto Maturana Romesín
Por Sandra M. Leone y Amalia C. Tumini
1. Introducción
En los primeros años de formación de mediadores no era usual hablar de
“emociones” en la mediación. Es más se enseñaba al futuro mediador que debía de-
jar “sus emociones y la de los mediados fuera de la mesa de mediación”, se nos de-
cía: “deje afuera sus emociones”.
Se pensaba que sólo debíamos concentrarnos en estudiar las características
del proceso de mediación, sus principios rectores, sus diversas etapas, las múltiples
técnicas y herramientas, etc., diferenciar claramente la mediación de otras discipli-
nas como la terapia o la asesoría legal. Tal vez se creía que si nos convertíamos en
expertos podríamos prescindir de las emociones (de las propias y las ajenas).
Se suponía que no era correcto incorporarlas al proceso porque entorpecerían
su normal desarrollo, al tiempo que viciarían el proceso contaminándolo y afectando
su imparcialidad. Respecto a las emociones que traían e incorporaban las partes al
proceso, la tendencia era tratar de anularlas para no perder de vista otros elementos
más importantes como ser los intereses, el conflicto, etcétera.
Los mediadores nos dábamos cuenta que las emociones seguían estando igual
en la mesa de mediación y que algo debíamos hacer con ellas. Pero… ¿debíamos
transgredir las reglas dadas o podíamos innovar?
La “negación” o la “exclusión” de las emociones de parte de los protagonistas y
del mediador tenían luego efectos negativos en las personas y en el resultado de la
mediación.
En realidad no se había comprendido aún, que al ser los mediadores como el
resto de los humanos en general, seres emocionales no podemos despojarnos de
ellas, debemos aprender a manejarlas y controlarlas. Es imposible que un mediador
por más preparado que esté en el manejo de este proceso puede siquiera pensar
que tiene capacidad para despojarse de sus emociones al momento de mediar.
Lo que un buen profesional sabe es transformar sus emociones, las maneja pa-
ra poder capitalizarlas en bien del proceso de mediación.
¿Qué queremos decir con esto? Por ejemplo en una audiencia de división de
condominio, si el mediador ha debido atravesar un trámite similar por una cuestión
* Bibliografía recomendada.

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