La emoción fue del Mellizo y el último grito, de Tevez

Parecía que se había despedido del torneo. Los míseros puntos de los últimos tres partidos ofrecían un escenario irremontable. Pero al equipo que dirige Guillermo Barros Schelotto le cayó del cielo una chance más. Quizás, era la última. Y la aprovechó. Sobre la hora. Boca ganó y está de pie. Resurgido de sus cenizas. Al acecho.

Fue Carlos Tevez, quién otro. Al límite de la ley -pareció posición adelantada en un primer momento-, se impuso con alma y vida, con un grito de su ídolo y quedó a cinco puntos de Lanús, el líder de la zona 2. Con quien se encontrará el domingo próximo, en la Fortaleza, en un choque que seguramente será de hacha y tiza. Para sacar chispas.

No fue una noche más en la Bombonera. Doce días y tres partidos después de su asunción como director técnico, Guillermo Barros Schelotto pudo darse el gusto de ingresar al estadio como entrenador del equipo xeneize y con una multitud que volviera a corear su nombre, como en las épocas en las que sobre ese mismo césped brillara con la camiseta Nº 7 en su espalda. El triste debut ante Racing a puertas cerradas, un espectáculo sin goles, por la Libertadores, se sumó a la lista de anécdotas y curiosidades del fútbol argentino.

El idilio por el Mellizo es único. El hombre que ahora viste camisa clara y saco oscuro fue uno de los más aplaudidos, tanto cuando fue nombrado por la voz del estadio (esta vez interpretada por Verónica Varano, en homenaje al Día de la Mujer) como cuando ingresó al campo de juego.

El triunfo ante Unión, ayudado por el tropiezo de varios equipos que se ubican por delante suyo en la tabla, le permite al equipo de la Ribera reposicionarse. Tras perder el rumbo, el GPS de sus objetivos para este cuatrimestre está recalculando, y hasta acrecentó las ilusiones de llegar a buen puerto para fines de mayo, con la ilusión del bicampeonato todavía a la vista.

Pero no sólo hubo una reacción desde el resultado. Boca también exhibe una imagen renovada, tanto en lo referido al juego como en la actitud que evidencian sus intérpretes dentro del campo de juego. Hay más compromiso en la recuperación del balón, y más participación de sus volantes en la creación del juego, aún cuando todavía no sean claras la generación de jugadas. Hay un nuevo impulso. Boca, desde ahora, empezó a creer.

Pero nada es casual. Lo que demostró Boca anoche fue una continuidad de lo que había exhibido el jueves último en la altura de La Paz, durante el 1 a 1 contra Bolívar, por la Copa Libertadores...

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